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Poesía épica. La Ilíada y La Odisea. Algunos recorridos bibliográficos

 Poesía épica:

Características de las epopeyas griegas.

Las epopeyas griegas no se compusieron para ser leídas, sino recitadas, ante los nobles, que se enorgullecían de sus heroicos antepasados, o ante el pueblo llano, que admiraba las gestas de la clase dirigente. De ahí que conserven muchas fórmulas de la literatura oral.
La acción se desarrolla, en ambientes aristocráticos y caballerescos, sin apenas participación de gente humilde. Los dioses intervienen en la acción, aunque no como protagonistas, se parecen a los hombres en sus pasiones y defectos, suelen entrometerse en sus vidas y tomar partido por unos u otros, pero no son omnipotentes. Por encima de ellos está el Hado, fuerza misteriosa que gobierna sus destino y el de los seres humanos.
El poeta , que se considera de rango inferior al de sus criaturas, narra sus hazañas con absoluto respeto y objetividad, sin mostrar sus sentimientos u opiniones sobre hechos y personas que están muy por encima de él. Además utiliza un lenguaje cultor, elegante, adecuado a la categoría de los interlocutores, plagado de bellas comparaciones y de minuciosas descripciones.
La Ilíada:
Varias razones hacen de la Ilíada la epopeya por antonomasia:
_La variedad y la fuerza de las pasiones que mueven a los personajes (ira, orgullo, amor, generosidad), entre las que se destaca la amistad, verdadero motor de la acción.
- La atmósfera heroica que se respira en toda ella, sus personajes son guerreros esforzados y valientes , que cifran su mayor gloria en combatir y salir victoriosos.
-La dignidad y el temple moral de los protagonistas, que encarnan las virtudes ideales para el pueblo griego.
La Odisea:
Cuenta las numerosas aventuras que le ocurren a Ulises, caudillo griego que participó en la guerra de Troya de vuelta a su patria, donde le están esperando su mujer y su hijo. El campo de batalla de la Ilíada es sustituido aquí por el mar, con sus peligros y portentos, y el guerrero valerosos, por el hombre hábil, prudente y audaz , capaz de sortear todas las dificultades que lo apartan de su hogar.
En la Odisea, persisten la participación divina y el tono legendario y maravillosos propios de la epopeya (el gigante Polifemo, las Sirenas, la hechicera Circe, etc.) pero a la vez se describen con gran realismo escenas de la vida familiar y de ambiente marinero, que revelan en el poeta, gran capacidad de observación.
Actividades: Resumir un fragmento de la Ilíada.
-Buscar en un diccionario de Mitología: información sobre los personajes que aparecen en el texto: Aquiles, Patroclo, Hefesto, y en otras partes del tema (Paris, Helena, Teseo, Jasón)
-Lo más peculiar del estilo de Homero son las comparaciones, con las que embellece los hechos que cuenta y engrandece a sus personajes. Señala ejemplos.

La tradición oral. Kitto, H.D.F. Los griegos. EUDEBA.
• Comprende un vasto cuerpo de mitos y leyendas de sociedades primitivas transmitidas de generación en generación por vía oral.
• Es difícil determinar el paréntesis cronológico que abarca, porque antecede a la literatura mayor, que es cuando la cultura popular deja de ser oral.
• Las fuentes de la vida, el determinismo de las fuerzas cósmicas y sobrenaturales, el hombre frente al propio destino, la materia elevada a su divinización: son aspectos que representan el contenido de las historias expresadas en voz coloquial.
• La conciencia de lo sobrenatural y el sentimiento mágico religiosos se exteriorizaron a través a través de la danza y de diversas manifestaciones rituales.
• Pero la posibilidad de usar símbolos nos diferenció del animal y en esta época podemos situar la emisión fónica de los primeros signos lingüísticos. La vinculación del hombre con lo divino y la necesidad de interpretar el universo serían el origen de los primeros mitos.
• Las formas de expresión van adquiriendo coherencia a medida que se desarrollaba el concepto de una divinidad o de un poder sobrenatural.
• Mitos: cada cultura, en función de su supervivencia, determinada por factores geográficos, climatológicos o económicos, iba adquiriendo un propio carácter en la visión mítica del mundo y de la vida.
• La magia desempeñó un carácter fundamental en las primeras historias , guerreros y cazadores distinguidos se convertían en héroes dotados de poderes sobre naturales y considerados semidioses en la posteridad.
¿En qué contexto artístico se desarrolló esta literatura?
EL ARTE GEOMÉTRICO
Hacia el 900 a.C. se produce una transformación en el arte cerámico que culmina en el siglo VIII, y que se conoce con el nombre de estilo geométrico. En efecto, se han encontrado vasijas o restos de ellas decoradas con líneas rectas y detalles geométricos simples. Durante mucho tiempo se atribuyó la aparición de este estilo a la invasión de los dorios. Se pensó que se trataba de un gusto nuevo, traído por las invasiones del norte. Esta teoría no goza actualmente de aceptación, pues los progresos arqueológicos han demostrado que n o se trata de una revolución estética traída por nuevos elementos étnicos, sino una evolución lenta y progresiva de la tradición micénica. Esta continuidad se ha podido establecer, en el Atica, donde el elemento dorio no penetró nunca y el estilo geométrico alcanzó su máxima perfección.
A fin de poder establecer alguna cronología más o menos segura, puesto que carecemos de datos escritos, los arqueólogos han establecido una serie de períodos que son:
Submicénico.... desde finales del siglo XII hasta mediados del siglo XI as.C. (1100-1050)
Protogeométrico...desde mediados del siglo XI hasta comienzos del siglo IX a.C.(1050-900)
 Geométrico Geométrico puro-desde el 900 al 750 a.C-
Propiamente dicho Geométrico maduro-mediados del siglo VIII (hacia el 750 a.C.)
Geométrico reciente-corresponde al la última parte del siglo VIII

El geométrico maduro produce verdaderas obras maestras, donde la figura humana en forma muy estilizada ocupa ya un lugar en el centro de los motivos geométrico.
Esta cerámica geométrica es muy conocida en diferentes puntos del mundo griego y aun en Italia. Atenas es , sin embargo el lugar donde se puede seguir mejor la evolución de este estilo y donde se han encontrado sus mejores manifestaciones. En la Necrópolis del Cerámico (barrio ocupado posteriormente por los alfareros, de ahí su nombre) , cerca de la puerta del Dipilón, se encontraron los más bellos ejemplares. La preponderancia de la cerámica geométrica eclipsa las otras expresiones artísticas sumamente rudimentarias , tanto en arquitectura como en escultura. Aparecen los primeros templos cuyos planos son muy elementales pero en los que ya se desarrolla la plante que se impondrá posteriormente, edificio rectangular, techos de dos aguas. También las expresiones en escultura son sencillas y humildes: estatuillas de bronce que representan animales o figuras humanas estilizadas o bien figuras de cerámica de forma similar.
Este período de pobreza artìstica brindó sin embargo, dos contribuciones importantísimas a la cultura: los poemas homéricos y el alfabeto.
Los griegos dieron una interpretación completamente nueva a los motivos geométrico ya empleados por las civilizaciones precedentes, de modo que no existe ninguna semejanza entre un vaso cretense y ánfora de estilo griego de Dípilo (nombre derivado de la puerta de Atenas cerca de la cual se encontraron numerosos objetos de estilo geométrico) este tipo de decoración revela una extraordinaria claridad en la concepción y un orden rigurosísimo: círculos, triángulos, líneas espesas , polígonos y cruces recubren la superficie del vaso, siguiendo una lógica precisa y muy equilibrada. Pero la misma variedad de los motivos empleados y el gusto con que se alternan a la vez, se aprovecha el contraste entre la línea oscura y brillante del dibujo y el rojo de la arcilla, ponen en evidencia una fantasía libre y al mismo tiempo racional, todo lo cual constituye una modalidad típicamente griega.
• Buscar en el diccionario las siguientes palabras
Areté, sophrosyne, Hybris, Areópago, Aristocracia.

BIBLIOGRAFÍA: GIL, LUIS.(1963) INTRODUCCIÓN A HOMERO. GUADARRAMA, MADRID.
LA ILIADA Y LA ODISEA
Por Francisco Rodriguez Adrados
La literatura griega se abre para nosotros con los dos poemas atribuidos por los antiguos a Homero: La Ilíada y la Odisea. Pertenecen al género épico y, dentro de él, son su culminación en Grecia, tanto es así, que las obras épicas anteriores y las posteriores, al dejar de interesar en tan alto grado, se perdieron. El ambiente que presentan - una sociedad primitiva, cuyos valores más altos son la gloria guerrera y el honor - coincide con el de otras epopeyas; pero Ilíada y Odisea tienen algo de propio y de único que hace de estos poemas el punto de partida, no sólo de la literatura griega, sino de toda la literatura europea.
La Ilíada nos ofrece un episodio de la guerra de Troya, según la leyenda, esta ciudad asiática, situada junto al Helesponto, fue conquistada por una coalición de los distintos reinos de Grecia, a su vez, Troya reunía una larga serie de aliados asiáticos. Dicha Leyenda incluía los episodios iniciales de la guerra –juicio de Paris, rapto de helena, episodios diversos en la reunión de fuerzas griegas y en el momento de su partida de Calcis, primeros combates- y también los finales- muerte de Memnón y de Aquiles, episodio del caballo y toma de la ciudad-. Antes y después de Homero estos y otros episodios fueron objeto de cantos épicos; Homero mismo los alude. Pero su tema fundamental es destacar, dentro del panorama general de la guerra que deja entrever, un episodio: la ira de Aquiles y el final de esta ira. Aquiles, rey de Ftía y el más valiente de los griegos , es agraviado por Agamenón, rey de Micenas y Argos y jefe de todas las fuerzas; por ello se retira con sus soldados, los mirmidones, esperando a que los griegos, privados de su ayuda, tengan que devolverle su honor . Así es , en efecto, pero mediando una peripecia esencial, la muerte de Patroclo. Cuando Zeus hace que los troyanos, mandados por Héctor, pongan en peligro las naves griegas, Aquiles consiente en que su amigo Patroclo les haga frente vistiendo su armadura; pero Patroclo, llevado del ardor del combate, intenta asaltar Troya, y es muerto por Héctor. Es entonces cuando Aquiles domina su ira por el deseo de venganza y da muerte a Héctor. El poema termina con la escena en que el viejo padre de Héctor, Príamo, rey de Troya, logra de Aquiles el rescate del cadáver de su hijo.
Esto es lo esencial del tema de la Ilíada, a lo largo de múltiples digresiones y episodios. Toda la violencia y las pasiones de los hombres salen a la luz en la trama en medio de una mezcla de primitivismo, espíritu caballeresco y honda humanidad. Héctor y Aquiles, los dos grandes rivales, son las figuras centrales en la que culmina el arte de Homero. Pero al mismo tiempo se nos da la visión panorámica de todo un mundo material y espiritual.
La Odisea está organizada también en un crescendo semejante, pero en forma más complicada. A Ulises, al comienzo del poema, le va a ser permitido volver a su patria Ïtaca, que lleva buscando largos años en peligrosas navegaciones después de la toma de Troya, así lo acuerdan los dioses y así será. Pero antes el poeta nos pondrá en antecedentes sobre la situación en Itaca y el destino de los restantes jefes de la guerra de Troya. Penélope, la esposa del héroe, es asediada por los nobles de Itaca, que la pretenden para hacerse reyes y que proceden con soberbia y violencia. Su hijo Telémaco, aún demasiado joven, sale a buscarle guiado por Atenea; visita la corte de Néstor en Pilos y la de Menelao en Esparta. Cuando cvuleve ya está Ulises en Ïtaca. Pero antes se nos cuenta cómo salió en una basa de la isla de la diosa Calipso y cómo llegó como náufrago al país de los feacios, cuyo rey Alcinoo le proporcionó un barco para volver a Itaca. En el banquete de Alcinoo le proporcionó un barco para volver a Itaca. En el banquete de alcinoo es donde Ulises cuenta de manera retrospectiva sus aventuras: episodios del Cíclope, de Circe, bajada a los Infiernos, encuentro con las sirenas, etc. Ahora todo lo anterior confluye en la narración de cómo Ulises reconquista su reino. No lo hace por la fuerza, sino por la astucia, ocultando quién es y dejando que llegue el momento favorable para, ayudado por Telémaco y algún sirviente fiel dar muerte a los pretendientes La visita a su viejo padre Laertes termina el poema, igual que la Ilíada, con un descenso de la tensión dramática.
La Odisea se mueve, al menos parcialmente en un medio distinto del de la Ilíada, el de las alrgas navegaciones y la vida en las cortes de los príncipes griego. Es al tiempo más unitaria , al estar centrada en torno a un solo héroe , y más diversa , en cuanto reúne episodios aislados de tipo muy vario. Puede decirse que es un complemento de la Ilíada, poema guerrero. Acaba de perfilar la pintura de toda una sociedad y de trazar una galería completa de valores humanos. Pero , como sucede en la Ilíada, su centro está en el sentimiento y la pasión de un hombre: Ulises, que anhela su pequeña patria Itaca.
Ilíada y Odisea abren, como queda dicho, toda la literatura griega. Pertenecen a un mundo aristocrático y caballeresco, que tiene su ideal en el pasado y que es capaz de unir la acción y el refinamiento, los ideales guerreros y los de la paz. Aunque los dioses están constantemente mezclados en la acción no son poesía sacral, sino que su destino es la recitación en los palacios de los nobles; también ante todo el pueblo, en las fiestas. Sabemos por el mismo Homero que en su época había poesía lírica, fundamentalmente religiosa, antecedente de la lírica posterior; pero no se ha conservado. La épica canta ente todo al hombre en sus ejemplares superiores; aunque no olvida que éste depende siempre de los dioses. De ella nace luego la elegía y posteriormente la tragedia; e influye en el resto de poesía, como influye en la historia y en toda la literatura en general.
Para los antiguos la Ilíada y la Odisea son obras de un solo poeta, Homero, que vivió en el siglo IX. Hoy se viene a llegar a la misma opinión, retrasando un poco la fecha y con ciertas dudas sobre si los dos poemas sólo la Ilíada son obra de Homero
Se admite , de otra parte, que éste trabajó sobre una larga tradición épica de la que depende en sus temas, su lengua , metro y arte literario. En realidad , una gran parte de la Ilíada y la Oidsea, como es el caso en toda poesía de primer orden, llega al lector sin necesidad de explicaciones eruditas. Pero los poemas pertenecen a una época que queda tan lejos de la nuestra que otra buena parte de ellos exige para ser comprendida un conocimiento previo de una serie de temas relacionados con esa tradición épica. Tanto es así, que , por querer juzgar a Homero como un poeta cualquiera de época posterior, ha habido entre los críticos una serie de malentendidos y errores que han llegado hasta, el de postular que Ilíada y Odisea son un conglomerado de fragmentos inconexos de varios autores, es decir, hasta negarles su calidad de poemas. Tampoco podemos negar simplemente los problemas especiales que plantean y que, una vez resueltos, nos dan más luz sobre su poesía. Con esto me estoy refiriendo a la llamada cuestión homérica, la discusión sobre el origen de los poemas. Reseñaremos esta discusión siguiendo en lo esencial un orden histórico. Así podrá verse cómo ha surgido poco a poco un nuevo conocimiento de Homero y sus poemas, el cual iremos sistematizando después de cada apartado de la exposición histórica. Claro, está que muchos de los temas aquí tocados volverán a ser tratados más ampliamente y ya por sí mismos en otros capítulos del presente libro. Sin embargo, antes de comenzar la exposición de la cuestión homérica vamos a dar un análisis, libro por libro, de los dos poemas de Homero. Esperamos que esto sea una ayuda para el lector, que en capítulos sucesivos encontrará alusiones a muy diferentes pasajes.
Análisis de la ILÍADA:
1. Peste, enviada por Apolo, en el campamento griego. El adivino Calcante la atribuye al hecho de haberse negado Agamenón a devolver su cautiva Criseida al padre de ella, sacerdote del Dios. Aquiles, en la Asamblea, se lo reprocha y Agamenón consiente en devolver la cautiva, quitándole a Aquiles la suya, Briseida. Reyerta de Aquiles y Agamenón; el primero se retira de la lucha. Agamenón, por medio de dos heraldos , quita Briseida a Aquiles y luego devuelve Criseida a su padre, en tanto, Tetis, madre divina de Aquiles, pide a Zeus que devuelva el honor a su hijo, haciendo que sin él los griegos sean derrotados. Zeus consiente.
II. Agamenón propone en la Asamblea volverse a Grecia, para probar a sus tropas; en realidad intenta llevarlas contra Troya, pues un sueño engañoso enviado por Zeus le promete el triunfo. Ulises logra contener la desbandada. Los griegos marchan contra Troya y los troyanos salen a hacerles frente. Catálogo de los griegos y de los troyanos.
III. Alejandro (Paris) , motejado de cobarde por su hermano Héctor, decide aceptar un duelo singular con Menelao, el marido de Helena, para decidir la guerra. Helena muestra a Príamo, desde la muralla de Troya, los héroes griegos. Luego, Príamo baja a la llanura para jurar con los griegos que aceptará el resultado del combate singular. Este se realiza, pero cuando Alejandro va a ser derrotado, Afrotdita le salva y le devuelve al tálamo de Helena.
IV. Rotura de la tregua al disparar una flecha contra Menelao el troyano Pándaro (imnpulsado por Atenea, de acuerdo con Zeus) Agamenón revista sus tropas. Comienzo de la Lucha.
V. Hazañas de Diomedes. Mata a Pándaro y sólo por intervención de Afrodita es salvado Eneas. Afrodita , herida por Diomedes, se queja de Zeus, que ríe. Atenea y Hera ayudan a los griegos, Ares lucha con Diomedes y huye de él herido.
VI. Más hazañas de diomedes; sólo respeta a Glauco, al reconocerse ambos como descendientes de antiguos huéspedes. Héctor va a salir a luchar con los griegos y se despide de su mujer Andrómaca, que presagia su muerte.
VII. Hazañas de Héctor. Lucha de héctor y Ayax, con resultado indeciso. Los griegos deciden defender con un muro el campamento y rechazar el ofrecimiento de Alejandro de devolver las riquezas que se llevó con Helena.
VIII. Zeus prohibe a los dioses intervenir en la lucha y truena como augurio favorable a los troyanos. Héctor arrolla a los griegos. Zeus no deja intervenir a Atenea y Hera. Sólo la noche salva a los griegos.
IX. Ayax, Ulises y Fenix visitan a Aquiles para pedirle que deponga su ira y acepte los presentes que como indemnización le ofrece Agamenón. El se niega.
X. Durante la noche, Ulises y Diomedes se internan en el campo troyano y dan muerte a Dolón.
XI. Hazañas de Agamenón, que luego se retira herido de la lcha. También Diomes es herido por Paris y Ulises por Soco. Los griegos retroceden; Ayax cubre la retirada . Aquiles envía a Patroclo a que pregunte a Néstor quién es el guerrero que trae herido. Néstor le cuenta la derrota griega y le pide que persuada a Aquiles.
XII. Lucha en torno al muro griego, defendido por los dos Ayax y por Teucro. Héctor rompe las puertas y penetran en él.
XIII. Lucha junto a las naves. Hazañas de héroe griego Idomeneo. Los troyanos se reorganizan y vuelven a atacar.
XIV. Agamenón propone huir, lo que rechaza Ulises. Hera engaña a Zeus, haciéndole dormirse en el Ida; entonces Posidón marcha en ayuda de los griegos. Ayax hace a Héctor retirarse de la lucha. Victoria griega.
XV. Huida troyana y despertar de Zeus, que renueva su prohibición de ayudar a los griegos. En cambio, envía a Aolo a confortar y ayudar a Héctor. Nuevo avance troyano: Hëctor se disponde a prender fuego a las naves griegas.
XVI. Patroclo persuade a Aquiles a que le deje vestirse su armadura y ayudar a los griegos al frente de los mirmidones. El acepta, con tal de que Patroclo lleva su ataque, tras rechazarles , hasta la misma Troya, que intenta tomar. Héctor lucha con él y le da muerte; Patroclo le dice que a su vez morirá a manos de Aquiles.
XVII. Lucha en torno al cadáver de Patroclo, que logran recobrar los griegos. Antíloco es enviado a Aquiles para darle la noticia.
XVIII. Dolor de Aquiles, consolado por su madre Tetis. Esta encarga a Hefesto la fabricación de nuevas armas para Aquiles – de las otras se había apoderado Héctor-, que son descritas a continuación.
XIX. Fin de la ira de Aquiles, y conciliación con los griegos. Devolución de Briseida. Llanto por Patroclo. Aquiles se prepara a entrar en la batalla.
XX. Zeus permite a los dioses intervenir en la batalla. Eneas , con el valor que Apolo le infunde, se enfrenta a aquiles, Posidón le salva de una muerte segura. Apolo salva igualmente a Héctor, que se enfrenta con Aquiles.
XXI. Aquiles mata a Licaón. Llena de cadáveres el lecho de Escamandro y el río lucha con él, pero Posidón y Atenea envían a Hefesto en su ayuda. Lucha entre los dioses. Apolo logra con un engaño alejar a Aquiles y salvara los troyanos.
XXII. Aquiles persigue a Héctor en torno a la muralla, al final lucha con él y le da muerte, ayudado por Atenea. Llanto por Héctor.
XXIII. Funeral de Patroclo y juegos atléticos en su honor.
XXIV. Príamo , guiado por Hermes, llega a la tienda de Aquiles a proponerle el rescate del cadáver de s hijo. Aquiles Accede, pese a sus anteriores amenazas.
ANÁLISIS DE LA ODISEA.

I. Asamblea de los dioses, que deciden enviar con Hermes un mensaje a la diosa Calipso para que deje partir a Ulises; en tanto , Atenea va a Itaca con el fin de convencer a Telémaco, el hijo de Ulises para que busque a su padre en las cortes de Grecia. Diálogo entre Telémaco y Atenea, disfrazada como el anciano Mentes: excesos de los pretendientes de Penélope y consejo de mentes a Telémaco. Amenazas de éste a los pretendientes.
II. Asamblea en Itaca, con discusión entre Telémaco y los pretendientes; el viejo Aliterses profetiza el regreso de Ulises. Atenea, disfrazada de mentor, prepara el viaje de Telémaco.
III. Telémaco visita a Néstor en Pilos, éste le cuenta el regreso de los riegos, pero no sabe nada de Ulises. Desesperanza de telémaco; Néstor le da ánimos al reconocer en Mentor a la Diosa Atenea y le envía en un carro a visitar a Menelao.
IV. Telémaco, acompañado de Pisistrato, hijo de Néstor, llega a Esparta. Acogida amistosa de Menelao y Helena. eL primero cuenta a telémaco cómo el dios marino Proteo le dijo que Ulises vivía en la isla de Calipso, retenido por ésta. En tanto, los pretendientes planean una emboscada contra Telémaco: dolor de Penélope , a la que da ánimos Atenea en la figura de su hermana Iptima.
V. Asamblea de los dioses, con la decisión de enviar a Hermes a la diosa Calopso para que deje marcharse a Ulises. Dolor de la diosa; Ulises se excusa con su deseo de volver a la patria. Construye una almadía. Ira de Posidón y tempestad. Ulises, naufragado, arriba en un madero ea una costa.
VI. Encuentro con Nausicaa, la jhija del rey de los feacios, que le da instrucciones para que vaya a la ciudad y suplique a su padre Alcínoo.
VII. Ulises, llevado por Atenea disfrazada de niña, es acogido en el palacio por Alcínoo y su esposa Arete. Cuenta sus últimas aventuras y su encuentro con Nausícaa.
VIII. Asamblea de los feacios: Alcínoo les ordena preparar una nave para llevar a Ulises a su patria. Banquete en honor de Ulises. Demódoco canta el episodio del adulterio de Afrodita y Ares y, luego el del caballo de Troya. Llanto de Ulises. Alcínoo le pregunta por sus aventuras.
IX. Ulises revela quién es y comienza su relato. Partida de troya y llegada al país de los cíclopes. Ulises logra, gracias a su ingenio, escapar con sus compañeros de la caverna de uno de ellos. Polifemo, que ya había devorado a varios. Ira de Posidón, padre del cíclope.
X. Ulises es alejado de Itaca al abrir los marineros el odre, regalo de Eolo, que contenía encerrados los vientos. Llega a la tierra de los lestrigones y ha de huir de éstos. Episodio de Circe, que convierte en bestias a los compañeros de Ulises y sólo por as u amor a éste les devuelve su forma humana.
XI. Ulises es enviado por Circe al país de los cimerios: bajada a los infiernos. Ulises habla allí con su madre y con los héroes aqueos muertos en Troya. Tieresias le revela que regreará a Troya . Ve también a los condenados.
XII. Aventura de las sirenas. Los marineros dvoran las vacas del sol, ira de éste. Naufragio de Ulises, que pasa entre Escila y Caribdis llegando a la isla de Calipso. Fin del relato.
XIII. Ulises llega a Itaca, conducido por los feacios. Aparición de Atena, que le da noticias de cómo están las cosas en la isla.
XIV. Encuentro con el porquerizo Eumeo, que es fiel al recuerdo de Ulises, éste, dando un nombre falso, le cuenta sus aventuras. Eumeo le da hospitalidad en su choza y le promete que Telémaco le devolverá a su patria.
XV. Atenea ordena a telémaco volver a Ítaca. Este se embarca para el regreso. Eumeo cuenta a Ulises su vida. Telémaco llega a la cabaña de Eumeo.
XVI. Conversación entre Ulises y telémaco, al que se descubre por consejo de Atenea y en ausencia de Eumeo, enviado a la ciudad por noticias. Ullises recomienda a Telémaco volver a Itaca, tratar con halago a los pretendientes y ocultar su presencia en la isla. Regreso de Eumeo Atrenea ha envejecido a Ulises para que no sea reconocido .
XVII. Telémaco regresa a pie a la ciudad de Itaca cuenta a Penélope su viaje. Teoclino, un adivino venido con él dice que Ulises está ya en Itaca. En tanto éste, vestido de mendigo y acompañado por Eumeo, llega al palacio. Su perro le reconoce. Pide limosna a los pretendientes y es maltratado por Antínoo, uno de ellos , al que maldice.
XVIII. Lucha de Ulises y el mendigo Iro, promovida por los pretendientes. Estos piden a Penélope que escoja por marido a uno de ellos y vuelven a ultrajar a Ulises.
XIX. Hablan penélope y Ulises, una vez idos los pretendientes. El, sin descubrirse, revela que Ulises está vivo y regresará pronto. Euriclea, la nodriza de Ulises, le lava los pies y le reconoce por una antigua cicatriz. Ulises evita que se lo diga a Penélope. Esta le dice que se casará con el pretendiente que mejor maneje el arco de Ulises.
XX. El infiel cabrero Melantio y el fiel boyero Filetio hablan con Ulises. Más excesos de los pretendientes.
XXI. Prueba del arco, que tras el fracaso de los pretendientes, sólo Ulises logra tensar.
XXII. Matanza de los pretendientes por Ulises y Telémaco. Castigo de Melantio y los sirvientes infieles.
XXIII. Penélope se resiste a reconocer en el mendigo a su esposo Ulises, pese alas palabras de Ericlea y Telémaco. Ulises le recuerda cómo hizo el lecho conyugal sobre el tronco de un olivo: escena del reconocimiento. Ulises cuenta sus aventuras. Luego, se arma y sale del palacio con Telémaco, el boyero y el porquerizo Eumeo.
XXIV. En tanto , Hermes conduce al Haddes las almas de los pretendientes. Diálogo entre Agamenón y Aquiles y otro entre el primero y Amfimedonte, uno de los pretendientes, que le cuenta el retorno de Ulises. Agamenón se regocija de su triunfo. Ulises vistia a su padre Laertes; tras contar una historia falsa se da a conocer. Ambos vuelven al palacio. Asamblea en Ítaca, en la que muchos apoyan a los pretendientes; se produce una lucha venciendo Ulises con ayuda de Atenea. La diosa establece la paz entre unos y otros.
LA CUESTIÓN HOMÉRICA Y SUS PRECEDENTES ANTIGUOS.
Como queda dicho, una gran parte del progreso que se ha ido realizando en los estudios homéricos precede de los intentos de profundizar en una serie de tareas relacionados con el problema de si la Iliada y la Odisea son obras de arte unitarias, y consecuentemente, si existe o no un poeta Homero por esto hay que decir que el derroche de trabajo e ingenio, así como los torrentes de tinta puestos al servicio de esta empresa no han sido vanos. Por más que hoy una gran parte de la bibliografía sobre el tema nos resulte completamente superada y por más que a veces, parezca tiempo perdido el gastado por los defensores de ciertas tesis, muchas veces refutadas, y que sin embargo vuelven de cuando en cuando a resurgir, no cabe duda de que sin este esfuerzo comprenderíamos mucho pero que hoy nuestros poemas.
Lo esencial de la cuestión homérica consiste en que, desde la Antigüedad, ciertas partes pequeñas o grandes de la Ilíada y la Odisea, o incluso la totalidad de la composición de ambos poemas, han parecido indignas de Homero o indignas de la perfección que una larga tradición le atribuía . había contradicciones, inconsecuencias , repeticiones, etc. Que se intentaba salvar de dos maneras: o bien eliminando interpolaciones y añadidos que supuestamente se habrían agregado en fecha más tardía; o bien, en forma más radical, viendo lo verdaderamente valioso de los poemas en pequeñas partes de ellos y atribuyendo la unión entre ellas y otras a compiladores recientes poco dotados poéticamente o despreocupados de la conexión lógica del conjunto.
En realidad, la gran verdad es –y lo decimos para comenzar- que en el fondo de estas objeciones contaba mucho la falta de sentido histórico de sus autores, que criticaban la Ilíada y la Odisea de acuerdo con una poética y unas ideas muy posteriores a ellas; también a veces, su falta de sentido de lo que es una obra literaria en general al ver en los poemas un simple depósito de datos históricos o lingüísticos sin atención a la voluntad poética que manifiestan. Pero precisamente la comprensión literaria e histórica, de los poemas ha brotado de esa primera ignorancia e incomprensión, por lo que, como decíamos, la cuestión homérica ha sido el factor decisivo para llegar a un mejor conocimiento de Homero. Por ella hemos de comenzar también nosotros forzosamente. Y nos ocurrirá que al estudiarla hemos de tocar una serie de temas en torno al estilo y composición de los poemas , a su contenido histórico, etc. Que serán luego objeto de capítulos independientes en los que recibirán atención por sí mismos. Al tiempo, el estudio de la cuestión homérica no llevará a decir alguna palabra sobre tendencias de la crítica histórica y literaria en época helenística y en nuestro siglo XIX, que son las que explican la forma en que fue planteada. La cuestión homérica, en efecto, no sólo ha descubierto en el texto de Homero multitud de hechos que requerían una explicación, abriendo así el camino a su mejor conocimiento, sino que al tiempo, es el campo en que con mayor libertad se han desplegado los métodos de la filología alejandrina, la del siglo XIX y la de nuestros días, que han dejado en ella la impronta de sus características más esenciales.
En realidad, la Antigüedad no hizo más que sentar las bases de la cuestión homérica. Zenódoto, Aristófanes y Aristarco, los grandes editores alejandrinos de Homero, se limitaron en general, a lo que parece a seguir los mejores textos de los cuchos en circulacióno. Pero sin eliminarlos de sus ediciones, creyeron que ciertos versos no procedían de Homero, por lo que los atetizaron, colocando al margen la señal llamada óbelos. Los versos atetizados varían de editor a editor, pero son relativamente pocos: alguna vez se quiso negar a Homer la paternidad del final de la Odisea, y del canto X de la Ilíada (La dolonía), pero en general se trata de versos aislados. Zenódoto elimina ciertos versos basándose en irregularidades o contradicciones: la más chocante, la de aquel guerror Pilémens que, muerto en un pasaje aparece luego vivo. Arstófanes y Aristarco se fundan más bien en una idea del mundo homérico: por ejemplo, Homero no conoce las cuadrigas, por lo que hay que eliminar una comparación en que aparece una. Otras veces, consideran algún pasaje inadecuado para lo que se esperaría de determinados héroes o dioses: Afrodita disfrazándose de vieja y llevando a Helena al lecho de Paris se comporta en una forma que los cultos y refinados alejandrinos estiman incompatible con su idea de Homero y su idea de la divinidad.
Resumiendo: en forma inconfesada, lo que ocurre es que los críticos alejandrinos tienen de la obra literaria un ideal clasicista y tratan de adaptar Homero a ese ideal mediante sus atétesis. Homero es perfecto, y no puede tener inconsecuencias, errores, cosas inexplicables, ni mucho menos, atentados al buen gusto. En este caso, como en otros de fecha más reciente, el crítico literario, en vez de tratar de comprender la obra que estudia, la juzga de acuerdo con su propio ideal literario. Tratándose de Homero, los desajustes son salvados en lo posible echando sobre un ánimo interpolador tardío las culpas o supuestas culpas del texto antiguo. No se resignan los críticos a desprenderse de sus prejuicios para investigar a Homero desde los supuestos de la poética del mundo en que Homero vivió.
DE todas formas, como decimos, los filólogos alejandrinos fueron mucho más respetuosos con Homero que sus colegas decimonónicos y algunos contempráneos. La mayor excepción es la formada por los llamados corizontes, Jenón y Helánico, que consideraron a la Ilíada y la Odiesa como obras de autores diferentes, en gracia a su diferencia de tema y estilo. Pero no tuvieron gran eco en la Antigüedad. Y aún, en este caso y en el de los editores alejadrinos no parece haberse dudado del hecho de que uno y otro poema, como señaló Aristóteles, constituyen obras unitarias, verdaderos organismos con su principio, medio y fin.
Quien lee a Homero sin preparación previa se encuentra con una honda poesía y unos temas humanos a todos accesibles, pero , al tiempo, con una serie de rasgos de estilo, composición, etc. Y con un mundo de ideas y costumbres que le resultan desconcertantes. Es la gran obertura de toda la literatura europea, pero también es el testimonio de una época primitiva y remota. En el Renacimiento se sentía la Eneida, más regularizada , urbana y moderna, como más próxima y digna de admiración e imitación que la Ilíada y la Odisea, aunque se reconociera la mayor espontaneidad y fuerza de éstas. Escalígero llegó a establecer formalmente la comparación de Homero y Virgilio, con ventaja para el segundo. Nada tiene, pues, de extraño que cuando el abate de d’Aubignac quiso intervenir en 1664 en la entonces polémica vigente entre los antiguos y los modernos, buscara precisamente el ejemplo de Homero para señalar las imperfecciones de las literaturas antiguas. Según él, en la ILÍADA Y LA Odisea hay mal gusto, mala moralidad, toda clase de inconsecuencias, etc. Ahora bien, dadas las oscuridades existentes sobre la persona de Homero y la supuesta inxistencia de la escritura en la fecha que se le atribuye, d’Aubignac concluye que Homero no existió nunca y que los poemas son un agregado de otros diversos, refundidos por Licurgo y luego por Pisístrato. El abate francés va más lejos que los alejandrinos, pero en sustancia parte como ellos de un ideal clasicista, la obra perfectamente cerrada y unitaria y sometida a las leyes del buen gusto –que tantas veces es limitación y falta de vida. No atreviéndose a cargar sobre Homero esas supuestas faltas, inauguran el procedimiento de atribuírselas a autores y compiladores anónimos.
El argumento de la falta de escritura, estuvo muy en boga en el siglo XVIII. Robert Wood, volvió sobre él, y sin negar la persona de Homero, creyó que la composición y transmisión oral de los poemas había ocasionado alteraciones importantes. Pero fue Wolf quien más decididamente insistió en él, explotándolo hasta el máximo para negar la unidad de los poemas.
En realidad la argumentación de Wolf es particularmente endeble. No es un hombre interesado por cuestiones literarias como d’Aubignac o históricas como Wood, sino un filólogo de profesión que estudia los poemas como un documento histórico cualquiera. Se basa en datos externos, la no existencia de la escritura en la Grecia primitiva –que imposibilitaría la composición de obras tan extensas- y la tradición recogida por Cicerón en De Oratore de que Pisístrato estableció un comité, en la Atenas del siblo VI a. de C. , para compilar de forma coherente los poemas. Este comité ha sido deshecho hace tiempo por la crítica Y en cuanto a la escritura , hoy sabemos que en siglo VIII, si no antes, había escritura alfabética en Grecia, sabemos que anteriormente existió el silabario micénico, sabemos que es normal en fecha primitiva la transmisión de memoria de poemas extensos. En fin, resulta curioso que la tesis de Wolf haya tenido tanto éxito a pesar de ser sus argumentos tan endebles que pronto fueron abandonados para ser sustituidos por otros coincidentes en definitiva con los de d’Aubignac.
Los importante es que Wolf, supuso que la unidad de los poemas procede los redactores tardíos –la comisión de Pisístrato-mientras que lo verdaderamente valioso de los mismos consiste en antiguos poemas aliados, algunos procedentes quizá del propio Homero. Y que esta atribución de excelencia a obras primitivas en parte anónimas casaba muy bien con las ideas de los románticos , fanáticos de poesía popular, que representaba para ellos lo más genuino del espíritu de las naciones. Por una ironía del destino, la obra del puro erudito que hace o cree hacer una pura crítica documental es adoptada por los románticos y puesta al servicio de su mito del pueblo como creador anónimo del espíritu y la poesía nacionales. Lo bueno es lo antiguo: por tanto la composición , sentida como defectuosa, es reciente. Sucede de comprender lo que es una epopeya primitiva; no hay más epopeya que la de corte clasicista derivada de Virgilio y por ello Homero ha de ser despedazado, como serán despedazadas las Canciones de Gesta francesas, el poema del cid, los Nibelungos.... los Lieder o pequeños poemas de los que supuestamente habrían salido estas obtras son para los románticos la verdadera poesía popular.
Fue Heyne quien más difusión logró para las ideas de Wolf y quien más insistió en la teoría de que los poemas homéricos proceden de la recopilación de pequeños Lieder: Wolf, cuya obra quedó incompleta, insistió sobre todo en la crítica de la unidad de los poemas. Un filólogo notable Lachmannn, siguió por este camino, y creyó poder distinguir 18 Liewder en la Ilíada. Para las demás epopeyas nacionales surgieron teorías paralelas: Lachmann trabajó personalmente sobre los Nibelungos.
Sin embargo, la teoría de los Lieder no tuvo gran éxito en su aplicación a los poemas homéricos, en lo relativo a nuestros poemas de gesta españoles, por ejemplo, ha sido mucho más vivaz. En realidad, resulta difícil ir lejos con ellos para analizar la Ilíada y la Odisea. De ahí que pronto se buscaran otras soluciones: fundamentalmente la de imaginar bien un núcleo posteriormente ampliado, o bien una complicación de unos pocos poemas extensos. Pero estas teorías habían de fundamentarse muy concretamente, si es que se quería delimitar el núcleo posteriormente ampliado, o bien una compilación de unos pocos poemas extensos. Pero estas teorías habían de fundamentarse muy concretamente , si es que se quería delimitar el núcleo, los distintos estratos o las diversas partes componentes. Esta fundamentación no es más que un desarrollo de los argumentos de tipo clasicista que adelantamos. No se concibe más que poemas con una unidad lógica y una consecuencia totales. Así coexisten curiosamente la idea de la perfección primitiva, -mito romántico- y el logicismo más pedestre, destinado a delimitar elementos “recientes” o de poetas diversos. Debido a la primera y al segundo el espíritu histórico que tantos nuevos campos abrió a la comprensión de los hombres en el siglo X , hubo de esperar al nuestro para poder ser aplicado debidamente al estudio de Homero. Ello, naturalmente, salvo excepciones aisladas.
La crítica analítica, que disuelve los poemas en otros menos extensos de fecha anterior y tiende a eliminar la noción de que se trata de obras unitarias con un autor , domina efectivamente la escena del siglo XIX.
Sus argumentos son fundamentalmente los siguientes:
1. las contradicciones que se encuentran dentro de los poemas. Estas contradicciones son de diferentes tipos:
a. de lengua: encontramos formas eólicas y formas jónicas , así como otras coincidentes con las del arcadio o el micénico. Otras veces se trata de arcaísmos que lo mismo podemos atribuir a un dialecto que a otro en su fase antigua, al lado de ellos existen formas claramente recientes, generalemnte jónicas y en algún caso áticas. En suma, Homero emplea una gran variedad de formas concurrentes, con frecuencia contradictorias lingüísticamente.
b. De estilo: el estilo homérico , tenso y concentrado a veces, difuso y lento otras, ha parecido a algunos autores demasiado vario para ser obra del mismo autor. Por ejemplo Wilamowitz pensó que el bucólico episodio de la visita de Ulises al porquerizo Eumeo cuando llega, desconocido de todos a su isla de Itaca, no es atribuible al autor de las escenas bélicas de la matanza de los pretendientes. En realidad , este argumento ha sido más usado en nuestro siglo que en el pasado.
c. Arqueológicas y culturales: las armas son normalmente de bronce, pero a veces encontramos el hierro; los carros de los guerreros son tirados por dos caballos, pero alguna vez se habla de una cuadriga; el rito funerario normal es la inhumación, pero Patroclo, por ejemplo, es colocado en una pira y reducido a cenizas, se habla del gran escudo micénico que llega a los pies, pero también del más pequeño que cubre el pecho, y dentro de este de dos variedades, el que se empuña con la mano y el se lleva sujeto al antebrazo a la manera de los hoplitas posteriores; la lanza es generalmente arrojadiza, pero a veces se combate a pie firme con ella; junto a la cabellera desmelenada de los aqueos, se nos presenta los rizos de Euforbo, que caen dentro del posterior refinamiento jónico; Troya o la Itaca de Ulises son ciudades micéncias con su palacio real y en él el mégaron, pero la Esqueria de Alcínoo recuerda ya en algunos detalles como su ágora, a la ciudad posterior de la época aristocrática. En estos y otros datos se ha visto con frecuencia la existencia de anacronismos, que datan los poemas o su terminación en fecha reciente.
d. Internas. El poeta hace en pasajes diversos afirmaciones contradictorias: el caso extremo es el del guerrero Pilémines arriba aludido. Los analíticos ven en estos casos el seguro indicio de la unión de poemas diferentes, o al menos, de interpolación. Algunas de las contradicciones más llamativas continúan interpretándose por algunos autores recientes como resultado de interpolación: por ejemplo: el hecho de que en la Bajada a los Infiernos (canto XI de la Odisea) primero se nos hable de espíritus que se aparecen en una fosa reanimados por la sangre derramada en el sacrificio; o el de que el Catálogo de las Naves (en Ilíada II) atribuya a Diomedes el domionio de Tirinto y Argos, que en otros lugares están bajo el poder de Agamenón.
2. las repeticiones: para el tipo de literatura que los analíticos reconocen como único existente, las repeticiones son injustificables. En realidad, Homero, es el reino de la repetición y rara es la frase (nombre-epíteto, sujeto verbo, etc.) que no aparece abundantemente repetida en los poemas: son las llamadas “fórmulas”. No es a ellas a las que dirigieron su atención los analíticos, sino , sobre todo, a los versos y a los pasajes repetidos . Por ejemplo, existen “escenas típicas” (la preparación de un sacrificio, la recepción de un huésped, el vestirse un guerrero la armadura, etc.) que repiten varias veces con iguales o casi iguales palabras. Pues bien, los analíticos se esforzaban en estos casos en buscar el pasaje originario en que dicha escena resulta especialmente adecuada, según ellos, habría sido introducida luego en otros por un interpolador.
3. Defectos de composición: este capítulo es muy amplio. Comprende ante todo las abundantes digresiones homéricas que a veces llevan a situaciones no bien comprensibles en el momento en que se colocan , por ejemplo, cuando Glauco y Diomedes se encuentran en el campo de batalla (Ilíada IV) intercambian largos discursos y descubren que son huéspedes. El poeta parece olvidarse de su plan: tras la decisión de Zeus de dar la victoria a los troyanos para que Agamenón se de cuenta de que Aquiles le es necesario, transcurren varios cantos en que los griegos son victoriosos. O bien obra como si se olvidara del punto exacto en que se encuentra la acción que va narrando: los catálogos de griegos y troyanos , la presentación de los héroes griegos a Príamo que hace Helena desde la muralla de Troya, pero no en el año noveno de la misma. También sucede que unas veces se habla como si existiese el muro que defiende el campo griego y otras veces no, que hay en la Ilíada un día en que se celebran dos comidas, en vez de una; que , en la Odisea, la Asamblea Inicial de los Dioses en que se decide enviar a Hermes para que Calipso deje partir a Ulises , parece luego olvidada y al comienzo del canto V se reúne otra Asamblea que toma idéntica decisión. Etc....

 Relacionar este texto con Hausser, Arnold. Historia social de la literatura y el arte. Guadarrama. Tomo I. Cap. Edad Heroica y edad Homérica.
Ultimas revisiones sobre la cuestión Homérica
CARLOS ESPEJO MURIEL. Universidad de Granada
Publicado en In Memoriam J. Cabrera Moreno, Granada 1992, 89-102.
Son diversos los elementos que constituyen la base de esta problemática, y de naturaleza muy distinta entre sí, abarcando por ello desde la Lingüística a la Literatura, desde la Historia a la Arqueología, etc.... No pretendemos por ello, dar la última opinión al respecto, o zanjar para siempre tan debatido y a veces, reiterativo argumento, sino exponer nuestras siguientes reflexiones y esclarecer el complejo panorama homérico.
1. LA TRADICIÓN ÉPICA.
Creemos que existen ya suficientes argumentos como para afirmar que existió tal tradición y que la consideramos necesaria para lograr comprender a nuestro Poeta (2).
Conocemos que en la lengua de Homero aparecían vestigios de otros dialectos, que en su estilo se podían descubrir figuras literarias muy parecidas a aquellas que se encuentran presentes en las epopeyas, o en general, en el ambiente literario de civilizaciones como la Egipcia o la Mesopotámica (3), sabemos también el posible origen de estos cantos, desde su aparición con el baile y su principal motor rítmico: su lenguaje, lenguaje que se separa progresivamente de la expresión corporal para constituir la poesía y ser entonada melodiosamente, creando una atmósfera tal que la palabra por sí llega a conectar con lo mágico (4), -a lo que pudo estar relacionado en sus orígenes envolviendo al auditorio en un halo de misterio y frenesí, coincidiendo con el tratamiento de terapia que hasta hoy día tenemos (recordemos, a modo de ejemplo, el cuento nocturno para facilitar un sueño relajado y sin miedos, a los niños). Pues bien, lo que tratamos de exponer es que aunque los críticos se hayan peleado mil y una vez para discutir la existencia o no de esta tradición -aunque hoy día parece ser que la mayoría se decanta por la posición que nosotros también vamos a defender-, creemos que sí existió, no sólo por todo lo que ya sabemos sobre estilo, lengua, técnica, etc... (5), sino por una cuestión esencial que a nosotros nos parece muy clara, y es el puro hecho de que unos poemas como los que trabajamos no pueden aparecer de la noche a la mañana. Para conseguir el grado de genialidad que se aprecia en estos dos poemas, Homero debió conocer otros cantos épicos, otros cantos puramente gencalógicos, letanías, plegarias, versos obscenos, etc... porque toda civilización engendra por sí misma la necesidad del ritmo, ya sea con sus propios utensilios y adrede, como elementos extraños que les sorprendieran, pero sí conociéndolo, y desde entonces lo trabajaron, improvisando o creando, asociándolo a unas fuerzas naturales, a unos ritos o a unos personajes concretos del grupo (antecesores de nuestros aedos); que cada vez más lo complicarían, dividiéndose y desgajándose de ese tronco común, para dar paso a diversas manifestaciones artísticas, y desde ellas, desde su propio origen, desde la hilazón que se produce entre canto-cantor, hasta la que se transmite al auditorio.
Nosotros creemos comprender el alto valor que le otorgarían a la palabra debido sobre todo a las reacciones tan insospechadas que era capaz de provocar en el auditorio, de donde arrancarla su propio estatus, cuanto más si tenemos en cuenta el lugar de la reunión, su significado, el hecho en sí de ese asociacionismo, hasta la increíble figura del aedo, y su interpretación; pues si recordamos hoy en día cuántas veces hemos vibrado al escuchar una canción o un poema bien interpretado o bien recitado, hasta conseguir ponernos el vello de punta, pensemos entonces qué no sucedería con estos conjuntos de población, con otros miedos y otras necesidades, cuando se sentasen al lado de un fuego, o en el suelo de una plaza a la luz de la luna, escuchando a una anciano contar historias tales y tan fascinantes (realmente, como dice Simon (6), su efecto es palpablemente ’terapéutico’).
Kirk (7) piensa que en los momentos de "crisis" es cuando precisamente aparecen las obras más espectaculares de la historia de la humanidad. Bien, a nosotros nos parece impropio el término "crisis" por la categoría que conlleva comparativa, al igual que el excelso grado a la que la eleva; no obstante, sí congeniamos en la idea que subyace en la reflexión; pues realmente, cuando las situaciones no parecen del todo favorables, cuando el entorno se tercia hostil o simplemente distinto a como siempre se ha mostrado, el hombre o el grupo social busca –quizá por la propia ley de la jungla de nuestro amigo Darwin- nuevas soluciones para superar la adversidad; dentro de las cuales, perplejamente, podemos encontrar obras dignísimas que parecen impensables en estos momentos. Algo de esto pudo ocurrir en esta indefinida "época oscura" en la que nos movemos, y quizá nuestro poeta –porque es el único nombre que nos ha llegado- debe ser visto dentro de este cauce, imponiéndose a las dificultades y creando para un público que siempre deseó escucharlo –aunque haya autores que se empeñen en pensar que no tendrían ni tiempo ni ganas para ello.
2. ORALIDAD DE LOS POEMAS.
Profundizar el siguiente texto con Finley. El mundo de Odiseo. F.C.E. en biblioteca Almafuerte
También es éste un punto polémico. Miles de rios de tinta han bañado hojas y cuartillas de medio mundo para enfrentarse opinando si nunca fueron escritos o todo lo contrario, que siempre lo estuvieron. Nosotros pensamos, como creemos que también lo hace la mayoría de los investigadores del tema hoy, que nunca en su origen estuvieron escritos, más tarde sí, por supuesto; pero Homero nunca los redactó.
Vamos a basar nuestra "defensa" en los puntos fundamentales que han sido objeto de ataque, estos son: la presencia de fórmulas, en cuanto al estilo; la presencia de contradicciones, en cuanto al argumento; y la necesidad de su existencia.
Comencemos por el primero, "las fórmulas". Nosotros pensamos -quizá se lo debamos fundamentalmente a M. Parry (8)- que difícilmente este argumento se ha podido alguna vez esgrimir en contra de la problemática oral, pues a nuestro parecer es quizá una de las características más relevantes de toda poesía oral. Entendámonos, si un poeta se sirve de fórmulas para poder colocarlas a su antojo en los espacios que le quedan libres en el verso, para ello no necesita ir tablilla en mano y anotando palitos, sino todo lo contrario, mientras recita y se obnubila en su interpretación, cuando el ritmo se le va a alterar porque no encuentra la palabra que quiere decir, pues se sirve de esa larga tradición que le ofrece además un rico repertorio de epítetos, y los coloca, salvando su recitado y sin la menor molestia del público, que ni depara en tales cosas, pues no se ve modificado ni el ritmo ni el tono de la composición, y precisamente por el uso repetitivo de ellas, va marcando el aedo una sinfonía estremecedora, donde son las fórmulas las que llevan el compás. Como se ve, forman parte del abanico de posibilidades que se le abre al compositor, y éste las va utilizando como buenamente puede o sabe (en este caso concreto, magistralmente, aunque haya veces que no se pueda entender qué pinta una determinada fórmula en un verso cualquiera), y la solución es la misma, se debe a esta posibilidad y a la maestría del poeta para colocarla justamente cuando se refiera a ella.
Vayamos ahora por el segundo punto: las contradicciones, como por ejemplo la que acabamos de mencionar -el colgar un epíteto a un personaje que no está caracterizado por él-, así como todas las que se han buscado en la Ilíada y en la Odisea, que han servido para dividir mil veces la autoría de¡ poeta, viéndose hasta cuantas manos habían podido participar en la composición. Esta es la prueba más clara para hablar de poemas orales, dado que a veces se olvida que estamos hablando de un aedo, una persona, y como tal -por mucha preparación y técnica que tuviera- se equivocaba; además, en todo acto creativo no se pueden poner barreras ni delimitar como se hace en un análisis del tipo que sea, fundamentalmente porque es la pura creatividad la que mueve el contenido, y esa creatividad en sí misma puede olvidar o confundir acontecimientos que ella misma ha hecho aparecer anteriormente, por ello pensamos que es perfectamente lógico encontrar contradicciones en Homero ya que no estamos hablando ni de un historiador ni de un copista, sino de un creador; y que éstas son las pruebas más claras del proceso de formación de las obras en su dinámica ágrafa.(9)
Y respecto del tercer punto que es el más amplio, vamos a barajar distintas alternativas: por ejemplo, los autores Kirk y Notopoulos (10) opinan, muy acertadamente, -al igual que Parry con sus estudios de la épica yugoslava- que está demostrado que en el momento que hace aparición la escritura, no sólo se confecciona la técnica de otra manera (más "rigurosa", más "pulida’, más ’hilazada’, etc..) sino que la propia figura del aedo se pierde, pues no reflejaría ni lo que él mismo es, ni lo que pide su momento histórico. Cuando existe el aedo es porque se necesita su función y porque existen los medios necesarios para que pueda desarrollarla; desde el momento que se acepta la presencia de la escritura todo cambia, pues ya no se recoge la técnica aprendida sino que ésta se olvida, pues no hace falta, al igual que tampoco se reune un auditorio pues no tendría sentido, ya que de alguna forma podrían leerla o conocerla, a la vez que tampoco tiene porque ser el creador quien la recite, pudiendo ser perfectamente otro individuo que sepa leer, y por lo tanto, el vínculo casi sagrado de la palabra y el auditorio muere. Por esto, conociendo las características que definen el canto, el auditorio y el aedo de esta época, la escritura no se utilizaría porque es totalmente contraria a la base que mantiene a estos tres elementos.
Por otro lado, se ha discutido muchísimo sobre el problema de la extensión de la obra y de la incapacidad humana para memorizaría, por lo que los poemas tuvieron que haber sido escritos. De nuevo encontramos el error, la equivocación de todos aquellos que se aproximan a estudiar la Historia desde su sillón voltaire o desde los postulados que le dan vida, y no se detienen a pensar que el paso del tiempo hace cambiar algunas cosas, y que estas sociedades primitivas y "torpes" pueden -en la mayoría de los casos lo hacen- sorprendernos con sus logros tan palpables. Pues esto creemos que es lo que ocurrió aquí. Los aedos, una de las características más renombradas que tuvieron fue precisamente esa prodigiosa memoria de la que gozaron -y a la que hereditariamente se dedicaron a forjarse- y ante esto no hay escritura necesaria. Así pues, el aedo pudo recitar de memoria tan elevado número de versos, pudo cansar -físicamente, claro- a su auditorio sentado más o menos cómodamente durante las horas y horas que duraba el recitado, y lo hizo porque estuvo ejercitado para ello, como un deber más de todo buen profesional de la palabra.
Y finalmente, otro autor, Bowra (11), daba a conocer unas tesis muy interesantes que radican en esta idea: la cultura micénica conoció la escritura, pero hoy se acepta que tras la destrucción del mundo micénico, hasta el 750 a.C., la escritura, por medio del alfabeto fenicio, no vuelve a Grecia; entonces bien, ¿Qué necesidad hubo de componer por escrito unos poemas en una sociedad que no conocía la escritura? Ha habido autores que han considerado la necesidad de perduración, pero volviendo a Bowra, es increíble pensar que estos hombres maquillasen tales pensamientos, pues estaban convencidos que perdurarían, como habían perdurado todos los otros cantos que conocían desde la antigüedad. También se ha propuesto que la utilizarían para fijar los poemas en la forma exacta que los compuso, lo cual sigue siendo ¡lógico pues no sabrían nada de fijar textos e iría totalmente en dirección opuesta a sus enseñanzas. Incluso se pensó que la utilizarían como ayuda a su memoria, pero está claro que tendrían miles de formas para adquirirla, y que ninguna sería la escritura como tal.
3. HISTORICIDAD DE LOS POEMAS.
La primera dificultad con la que tropezamos es que trabajamos con relatos épicos, cuyo fin no es precisamente "ilustrarnos sobre instituciones sociales de cualquier tipo, sino hablar de unas hazañas que interesan a un auditorio, que no somos nosotros, por lo que existe una falta de conexión en los detalles y muchos puntos aparecen apenas abocetados, como alusiones solapadas o referencias inconexas y problemáticas (12). Además, estos poemas se deben a Homero, pero son a su vez producto de una larga tradición épica y oral cuyos orígenes apuntan todos a la época micénica, por lo que los datos que recibimos no pertenecen todos a un mismo período y estadio cultural.
Así el problema se complica, y esto no hace que desistamos en nuestro empeño por desmadejar los hilos que enturbian una clara visión de los poemas. Vamos a ver cómo hay vestigios micénicos en los poemas, y cómo por ello se ha hablado de que Homero describe esta época. Vamos a ver a la vez, cómo tal presencia no está tan ampliamente desarrollada, y por lo tanto que carece de base la conclusión anteriormente citada. También vamos a estudiar elementos que no son micénicos y que deben ser homéricos, luego describe su propia época -razonamiento que parece perfectamente lógico-, así como desechar algunas opiniones que observan nítidamente la presencia de rasgos definitorios de la época siguiente -la arcaica- a la vez que deseamos mantener el planteamiento que no podemos olvidar el deseo mismo arcaizante del poeta, lo cual soluciona y embrolla muchas conclusiones. No obstante, advertido queda el lector de que la tarea que a continuación emprendemos no es cosa fácil sino harto compleja, aunque intentaremos de todas las formas humanamente posibles aclarar este maremagnum de posibilidades y esbozos. Damos paso pues a todo el cuestionamiento sobre cuál fue la época que describen los poemas:
Los historiadores que se han aproximado a esta problemática han ido marcando unos surcos en su proceso de investigación, tales, que hoy es muy fácil separarlos, y así poder trabajar de una forma más cómoda y clara; fundamentalmente serían cuatro:
- la especialización,
- los ritos funerarios,
- el armamento,
- la realeza;
aunque también el metal y la religión han sido facetas profusamente estudiadas.Comencemos por la primera: generalmente hoy se acepta que el panorama micénico de organización interna y de estructuración está completamente ausente en la sociedad que describen los poemas -y que para ser más breves, además de que los autores crean su historicidad, la seguiremos llamando ’homérica’- o sea, que el grado de especialización al que habían llegado las comunidades micénicas, tan patentes tanto en sus contabilidades en las tablillas como en su propia organización o división del trabajo así como en los vestigios arqueológicos encontrados; no se refleja para nada en Honiero, por lo que este primer factor entra en contradicción con aquellos que consideran que se describe la sociedad micénica. (13)
Respecto del segundo, ésta ha sido, por decirlo de una manera rápida y clara, el único terna a tratar en relación con Honiero y Micenas. Todos los lectores que estén un poco versados en la materia sabrán la cantidad de obras que existen publicadas discutiendo si la cremación estuvo en Micenas o no, si es una invención del poeta o no, si la traen los irreconocibles dorios o no, etc... el caso es que realmente el problema se concentra en este aspecto sólo: la cremación. Generalmente al no encontrarse en las excavaciones de las necrópolis micénicas restos de incineración, y al leer en los poemas que si conocían un rito funerario, éste era precisamente el que no se localizaba en el territorio micénico, la conclusión queda clara: la época micénica no es la homérica; sin embargo, esto es cierto sólo en parte, pues actualmente se conocen vestigios de incineración en territorio micénico -bien datados, además-, lo que lleva a replantear todo el proceso para hacerlo entrar en unas vías más lógicas. Al conocer tan diminuta existencia, pero existencia al fin y al cabo, de la incineración en tiempos micénicos, la tesis de que los dorios son los que introdujeron tal rito en la Hélade cae, lo cual viene a sustentar las tesis de los que son partidarios de no ver la Historia a saltos sino como un desarrollo paulatino, lo cual invalida no sólo la hipótesis doria sino la inexistencia en Micenas del mismo; sobre todo cuando se considera la idea de que la población pre-micénica tomó este rito que perdería adeptos durante el apogeo de Micenas, pero que retornaría a su lugar, una vez caído este gran foco. (14)
El problema pues, aunque es difícil de resolver, se puede entender como un rito originario de los pueblos pre-griegos de la península que continuaron realizándolo aún con el peso de las nuevas corrientes implantadas por la cultura micénica, si bien en mucha menor medida; que esta misma cultura llegó incluso a tomarla pero en escasísimo número, y por último, que tras su desaparición, regresó de nuevo con gran pujanza (empujada quizá, además de por su existencia en Troya, por el contingente humano que regresó). Luego la sociedad homérica no es la micénica en cuanto a ritos funerarios, ni en cuanto a especialización.
Veamos ahora si existen semejanzas en cuanto a la realeza y al armamento. Todos sabemos que en la época micénica quien detentaba la realeza era llamado wanar y éste estaba acompañado de un lawagetas, pues lo que encontramos en época homérica es basileus , y si bien se han visto miles de semejanzas entre ambos, lo que sí está claro es que este anax, en la época en que se compusieron los poemas, lo más probable es que hubiera perdido su lugar y que sólo se conservara en el lenguaje de la poesía; por lo que, lo único que sería era un vago recuerdo que habría perdido toda su relación con la compleja estructura que apreciamos en el Lineal B (15). Respecto del armamento, ocurre igual, puesto que aparecen elementos como cascos y el uso del carro, que están íntimamente ligados a Micenas, aunque volvemos a la misma idea, pues sugieren más un recuerdo que una supervivencia en época homérica. Para finalizar, se suelen incluir otros aspectos como la lengua o la religión, pero para no cansar en exceso, diremos que sí hay una continuidad respecto de Micenas, perfectamente comprensible por lo que hemos discutido de tradición, oralidad, etc... (16). Y en cuanto a la religión, debemos conocer que existe una docena escasa de nombres de divinidades griegas en las tablillas, como Zeus, Hera, Poseidán, etc.. que están acompañadas, en las tablillas, de otros muchos nombres divinos que no figuran en la religión post-homérica, en la que por el contrario figuran muchas decenas de nombre divinos que todavía no se han encontrado en los textos micénicos. De todas formas, pese al panorama tan oscuro, no debemos olvidar la advertencia que hacía Brelich al respecto: "pese a la presencia de divinidades idénticas, las religiones pueden ser profundamente diferentes". (17)
Se nos plantea entonces cúal fue la época que describen los poemas, y ante esto anotamos que estos, retienen una cierta medida de "cosas" micénicas -algunos lugares, algunos objetos bélicos,...- pero poco de las instituciones o de la cultura; y no sólo de la cultura micénica, sino de otros periodos como los de su propio tiempo y los famosos "siglos oscuros", por lo que los poemas forman . una compleja amalgama de elementos derivados de distintas épocas, y unidos en un todo homogéneo artificialmente por el arte de la canción que cada cantor hereda de sus predecesores". (18)
Todo lo cual nos conduce a concluir que la época que se describe, ante todo es posmicénica -luego no nos sirve para nada como guía de esta cultura anterior- que se desarrollaría tras la caída de Micenas y el siglo VIII a.C., o sea, los siglos XI,X y IX a.C.; si bien debemos mencionar dos cuestiones para dar por cerrado este caso: la primera se debe al profesor Snodgrass, quien no cree en el postulado que mantenemos, sino que considera que como los poemas hacen un calla de diversos periodos históricos, no pudo existir una poca histórica propiamente homérica, y además, de esto deriva que no considere a Homero como una fuente fiable para estos momentos de la Historia de Grecia; aparte de que acuña el término de época oscura, que tradicionalmente viene siendo otorgado para los siglos XI al IX a.C., al siglo VIII a.C. (19).
Y la segunda cuestión a tratar, es que no debemos olvidar que lo que tenemos en nuestras manos es una obra del género épico, y con un deseo expreso de arcaizar que le permitió auscultar al Poeta, en distintas pocas históricas sin ser consciente de ello, y sin el ánimo de desvirtuar la Historia. Es por esto que en vez de lanzar quejas y más quejas sobre este aspecto debemos recordarlo y reconocerlo, y así se solucionarían muchísimas dudas y complicaciones que no dejan de parecer absurdas, pues como dice Finley, "puede ocurrir que algunos de los pasajes sueltos de los poemas, que se explican frecuentemente como anacronismos -reminiscencias micénicas- sean, por el contrario reflejo de las diferencias dentro del mundo griego (... ). Y puede ser que algunos reflejen diferencias dentro de las comunidades individuales, pues eran sociedades de gran complejidad, en las que no hubo necesariamente una sóla norma de organización que todos siguiesen con regularidad infalible." (20)

4. LOS DORIOS Y LA EPOCA OSCURA.
Para intentar hacer frente a la posibilidad de una invasión, como generalmente se ha venido aceptando, vamos a rastrear los momentos cronológicamente anteriores, para intentar comprender mejor qué sucedió realmente. Respecto de la caída de la cultura micénica se han barajado varias posibilidades, que a continuación enumeraremos como causantes de la misma; la primera sería la rivalidad existente entre Micenas y Argos. Cuando Micenas era el centro hegemónico, Argos estaba en relación de subordinación, pero al decaer en el siglo XII, Argos ascendió y conoció un momento de florecimiento o esplendor.
La segunda arranca de la consideración de que la civilización de los palacios era un elemento extraño a la cultura micénica, ya que derivaba de Creta y se basaba en el poder de una "aristocracia gentilicia". A fines de¡ siglo XIII a.C., dicha aristocracia fue desmontada por la revuelta del estrato más antiguo de la población, explicándose así el resurgir de antiguas costumbres, concepciones y tradiciones adormecidas. (21)
La tercera y más plausible, por los propios movimientos internos dentro de la cultura micénica; la cuarta, y más comentada, por una presión gral]ual de una nueva oleada de gente que hablaba griego (que introduciría un nuevo tipo de armas y fíbulas de ’arco de violín’ a principios del periodo IIIC (1200-1 100 a.C.), aunque parte de ese material se encuentra en Grecia en el IIIB (1300-1200 a.C.); así como es patente la ausencia de nuevos elementos culturales) (22). Y la quinta, se debió probablemente a la estancación económica que condujo a guerras internas. Estancación producida por las costosas guerras y las disputas internas. (23)
Dado que somos partidarios del tercer postulado y no nos convencen demasiado las tesis que resuelven los problemas haciendo llegar un pueblo extraño en el momento preciso de la historia de una población, detengámonos a analizar la tan discutida invasión doria. Finley nos hace llegar una opinión sobre el estado actual de la cuestión, si bien nosotros no compartimos de todo tal opinión. Según él, cada vez parece más probable que el desmoronamiento del Imperio Hitita (1200-1190 a.C.) se pueda relacionar con las considerables incursiones en el Egeo Oriental, llevadas a cabo por una coalición libre de pueblos mencionados por dos veces en las fuentes egipcias, que se han mal llamado ’pueblos del mar’; y que además, piensa que debemos creer en un movimiento de pueblos a gran escala, ya que "existe entre los expertos la creciente convicción, basada en la arqueología y en las conclusiones sacadas de la ulterior expansión de las lenguas indocuropeas, que el centro de tales disturbios fue la región de los Cárpatos y el Danubio, en Europa. Por supuesto, sin estar organizado este movimiento, ni concertado, como ocurre con una coalición propiamente dicha. (24)
A la vez existe una serie de apartados íntimamente ligados a la cuestión de la invasión como son: el panorama posterior y los movimientos de población, y la perduración o no de asentamientos en territorio griego. Veamos uno por uno estos elementos: normalmente se ha venido hablando de efectos catastróficos, porque el uso de la escritura desapareció al quedar saqueados los palacios, la burocracia del rey se dispersó, los artistas y arquitectos perdieron su mecenazgo así como su propia seguridad, o sea una total dispersión de población con derrumbamiento de la estructura social piramidal y de su sistema económico. Así, hacia el 1000 a.C. la vida en Grecia se reduce a una supervivencia. Los grupos de población de Grecia que huyeron a las islas y de allí a Asia menor, a través de la imitación de las costumbres de los otros habitantes del Egeo, a través de los matrimonios mixtos y a través de la conquista de las regiones más importantes de la cuenca del Egeo, llegaron poco a poco, a poseer un tipo de civilización fundamentalmente uniforme. Es digno de anotar que las áreas más remotas recibieron una oleada de refugiados mayor, por lo que Acaya vió crecer su número de asentamientos, así como en el Este, Creta, Quíos y Chipre. El núcleo de estas migraciones hacia Jonia estaba compuesto por las poblaciones del Peloponeso, Tesalia y Beocia, y hay que señalar que los establecimientos jónicos considerados tradicionalmente como los más antiguos (Efeso, Priene, Colofón, Teos, Lébedos, Míos, Mileto, Samos, Quíos y Esmirna) estuvieron ya bien establecidos alrededor del siglo X a.C., por lo que, primero, los grupos griegos que emigraron entre 1125 y 800 a.C., de las treinta tribus conocidas en la edad del Bronce, quince tomaron parte: los Abantes, Athaman¡os, Ainianos, Acolis, Actolios, Arcadios, Aqueos, Boiotios, Dorios, Thessalios, Jonios, Lapithas, Maquetes, Minyanos y Molossianos. Segundo, la mayoría de estas tribus no emigraron en su totalidad, y tampoco fueron de una localidad a otra -la excepción son los Aetolios-. Los Dorios que estaban divididos en cuatro grupos, se asentaron en el noroeste del Peloponeso, así como en Megara, Creta, Sureste Egeo, Egina y Halicarnasos. Los Jonios de Aigialeia se asentaron en las proximidades del itsmo, Atica, Eubea, Cíciadas y este del Egeo; los Lapitas, Minyanos y otras tribus que hablaban eólico, junto con los Aqueos, se asentaron al este del Egeo, entre Tenedos y Mileto, en Creta y Chipre. Todas estas migraciones son divisibles en tres categorías básicas (25): la primera incluiría las incursiones de las tribus griegas en los lugares donde la civilización micénica había florecido. Las tribus que tomaron parte en estas migraciones habían vivido en áreas montañosas con limitados recursos. La segunda categoría estuvo formada por la corriente de refugiados, la mayoría a causa de las invasiones de las áreas montañosas del grupo primero; y la tercera categoría está más en consonancia con las colonizaciones tardías, por ejemplo, las fundadas por los dorios de Argos en el resto de la Argálida, o los dorios en Megara, Creta, Melos, Thera y sureste Egeo.
Para terminar, la mayoría de estas migraciones tuvieron lugar en dos oleadas: la primera entre los años 1130 y 1120 a.C. y la segunda entre 1050 y 975 a.C. (entre 1120 y 1050 a.C., los movimientos fueron generalmente raros y de poca importancia).
Ahora bien, si retomamos el hilo aún nos falta por considerar una tercera característica de este momento, como es el hecho de que genera mente se justificó la oleada por la inexistencia posterior de una vida autóctono en territorio griego (a excepción de Atenas, que como todos sabemos fue la única que escapó a la destrucción o al abandono, sobreviviendo a los ataques, uno de los cuales coincidió con el incendio de Micenas, hacia fines del siglo XII a.C., cuando fueron abandonadas las casas ubicadas en las laderas de la Acrópolis, aunque la ciudadela resistió), lo cual llevaba a la consideración de una devastación de los dorios perfectamente clara. No obstante, el panorama ha cambiado desde que todas las bases han empezado a tambalearse gracias a las nuevas explicaciones, pues al conocido caso de Atenas que sobrevive a unos ataques (que no necesariamente implican una invasión) tenemos también, la existencia de nuevos vestigios que nos proporcionan otros cantos que perduraron tras la caída de Micenas, los cuales nos señalan la vivencia de momentos de auténtico esplendor (26), como sería el caso de Salamis y Perati. En estos lugares la estructura política y administrativa del reino micénico fue sustituida casi automáticamente por la antiquísima organización de la comunidad en régimen patriarcal, o incluso, también pudo darse de un modo más radical.
De todo esto podemos deducir que se destruyeron grandes e importantes centros micénicos, pero no todos, pues algunos perduraron, y en ellos puede estar la respuesta a las dudas que la época oscura ofrece, como por ejemplo, todos los cambios que acarrea el paso del bronce al hierro, que se han explicado como reflejos micénicos o arcaicos, cuando pueden ser perfectamente originarios de estas poblaciones griegas, sometidas en un principio al yugo micénico, y tras la caída de Micenas por sus propias contradicciones, de nuevo tomaron auge, si bien incluso en época micénica no estarían del todo olvidados. Por lo tanto, el estilo geométrico, la cremación de cadáveres, el uso del hierro en las armas, entre otras tantas cosas -habían sido siempre objeto para sustentar la presencia de invasores- hoy, a la luz de los nuevos descubrimientos, no nos ayudan a hablar de pueblos invasores; pues, por ejemplo, el paso de unas formas de tumbas a otras no se debe a la introducción de tumbas de cistas ni a la desaparición de los tholoi y tumbas de cámara, sino a factores políticos, sociales y étnicos. Tampoco el protogeométrico puede ser adscrito a los ’invasores’ mientras sus variaciones más antiguas se localizan bajo el submicénico; por lo que ninguno de los cambios observados en las artes, oficios y costumbres funerarias dentro del área afectada por la civilización micénica durante el periodo 1200-principios del siglo IX, fueron introducidos con la penetración de los nuevos grupos étnicos. (27)
De esta manera, la época oscura que nace tras la caída de Micenas y las convulsiones que azotan al territorio griego -no necesariamente debido a la presencia de un pueblo extraño- supone pues, muy posiblemente una continuidad con un estrato pre-micénico en el que se desarrollan (por sus contactos con el Próximo Oriente, con Chipre o por sí mismos) toda una serie de aspectos propios que van a configurarla. No obstante, aunque no gozan de la consideración general estos aspectos de que representan claramente un momento de esplendor de la Historia griega, sino todo lo contrario, creemos que es justo recuperar esta época como la era griega en la que se van a establecer las líneas básicas de su historia política, religiosa, artística e intelectual Y pese a que el calificativo lo continuemos utilizando porque creamos que nos faltan aún datos para esclarecerla, pensamos que no tiene ningún otro valor por si mismo, salvo para aquellos que piensen que Grecia es una civilización de portentos y gestas gloriosas, y por lo tanto, estos siglos nunca deben ser considerados "griegos’ sino característicamente ’bárbaros’ (invasión doria) u "oscuros".
Notas:
1. Rituales y Festividades en Grecia Priinitiva (Siglos XII-VIII a.C.), Granada 1987 (ISBN. 84-338-0673-4).
2. ALSINA, J., en su "Pequeña introducción a Homero", ECISV (1959-60), 61 y 74, expone: "la gran creación épica con que se inicia aparentemente la historia de la literatura griega no es el comienzo de un periodo cultural: es, más bien, el broche de oro con que se cierra toda una etapa anterior, riquísima en creaciones mitológicas y sin duda también literarias."
3. Paralelos con la Odisea los encontramos en el poema de Gilgamesh, y más concretamente en la visita al mundo subterráneo; o en el cuento hitita del rey Gurpanzab, que recuperó a su esposa hiriendo a muchos príncipes en el banquete con su arco mágico; o incluso, con el poema ugarítico de Baal. AUBRETON, R., Introduçao a Homero, Sao Paulo 1968, 90-91, piensa incluso que se pueden rastrear orígenes de la épica griega en Creta, y WEBSTER, T., From Mycenae to Homer (A Study in early Greck literature and Art), London 1977, 69-70, encuentra paralelos además entre Thetis, Athena y Odiseo con Gilgamesh, Nissun y Keret; Thetis y Zeus con Ninsun y Shamash; Diomede y Afrodita, u Odiseo y Kalypso con Aghat y Anat o Gilgamesh e Isthar, así como Helios y Zeus con Isthar y Anu o Anal y El.
4. MIRALLES, C., "De los siglos oscuros al VIII", en BIEH III-2 (1969), 39-55; dice que esta tradición debe dividirse en dos materias a su vez subdivisibles: la historia sagrada y el folklore.

Sobre la construcción de la Ilíada (en Wilamomitz, Ulrich Von-Moellendorf, La literatura griega de la antigüedad, en la obra colectiva La cultura del presente. Lipzig, 1911. Versión de María Rosa Lida.)
La Ilíada, cuya base legendaria proviene de la edad oscura de Grecia, está adaptada al espíritu de la gran civilización helénica. Su religión y su moral son las de Grecia en los siglos VII a V; pero su moral es superior a su religión, con sus dos grandes principios, aidós y némesis, respeto y sanción. Sus dioses son los de Fidias, salvo reminiscencias indestructibles del pasado; pero son dioses meramente ornamentales, sin vitalidad mágica (no tienen duende) diría Lorca. Se les trata con escasa reverencia –rasgo jónico, nada ateniense- en pasajes tardíos, como El engaño a Zeus (canto XIV) hasta con burla, a la manera de las fábulas de Mileto.
Se ha expurgado en la medida de lo posible, cuanto parecía demasiado irracional o inmoral: así, los dioses se distinguen claramente de los hombres, pero son siempre de tipo humano y nunca animal, de modo que la diosa – vaca y la diosa-lechuza, dejan apenas un recuerdo en los ojos de Hera y de Atenea; las prácticas crueles se dulcificaron o se suprimieron, y el sacrificio humano de que están llenos los mitos, desaparece, salvo la mención brevísima y condenatoria de los doce jóvenes troyanos sacrificados en los funerales de Patroclo(canto XXIII): el de Ifigenia, que reaparecerá en las tragedias del siglo V, quedó borrado del canto II, al hablar de la partida de las naves aqueas rumbo a Troya. *
Hibridez temporal:
Los héroes homéricos debían representar al griego ideal. Y sin embargo, existe el empeño de mantener el matiz arcaico: como ha observado Bréal,(1906) “se evita la mención de la escritura , de las monedas, de las estatuas, de la pintura. No se hace distinción entre helenos y bárbaros: el pueblo helénico no existía cuando la guerra de Troya; solo existían los aqueos o argivos o dánaos, en lucha con los troyanos, de idéntica religión que ellos, de costumbres ligeramente distintas. Las armaduras broncíneas, son como del siglo VI, pero se habla también de grandes escudos de cuero: según Heródoto, los griegos modificaron su tipo de armadura, abandonando el cuero por el bronce, en el siglo VII: en la Ilíada hay, según toda probabilidad superposición. La hay también en las armas: las de la época arcaica eran de bronce, las de la Hélade clásica eran de hierro, en los poemas se habla normalmente de bronce pero a veces se desliza el hierro. Hay superposición en las tácticas de la guerra. Los ejércitos avanzan en falanges como en la Hélade clásica, pero los héroes se traban en lucha a la manera arcaica: en combate singular; Hay superposición en las casas: la casa septentrional , de una sola habitación grande, el mégaron o tálamo, donde viven y duermen los dueños, mientras los huéspedes duermen en el pórtico (a los hijos se les construía casa propia en cuanto crecían); la casa con aposento especial para los dueños, apare de la gran sala central; la casa con variedad de habitaciones, y hasta con dos pisos, como los palacios micenios en se combina el mégaron del norte con los laberintos de Creta.-
El tema

Según Murray, La Ilíada, está constituída por cuatro elementos principales: 1.la tradición de una gran ciudad en el noroeste del Asia Menor, en la Tróada, Ilión, destruida por la guerra. 2.El pasado de largas luchas de las tribus eolias para establecerse en las costas asiáticas del mundo griego. 3. El encuentro-hecho histórico- entre las tribus europeas continentales de Aquiles y de Agamenón, su guerra común contra las costas de Asia, y la fricción ocasional entre ambas (Aquiles y Agamenón, reducidos a simples personas en los poemas, eran héroes de tribus, semidioses con cultos locales, así, el de Zeus Agamenón en Esparta); 4. El mito de Helena, siempre raptada, siempre recobrada (mito de tipo lunar), a quien en esta leyenda la roba Alejandro-Paris –como en otras Teseo y Piritoo, o Hermes , o tal vez Aquiles- y la recobran sus familiares y compatriotas.
Troya, en la realidad, fue muchas veces destruida y reconstruida, hasta que no volvió a levantarse sino como población insignificante, antes del a que los griegos construyeron allí, en época plenamente histórica, la Nueva Ilión. De las ciudades destruidas cuyas ruinas excavó Schliemmann, tuvo importancia la segunda, que debió de existir unos dos mil años antes de nuestra era, pero la mayor de todas fue la sexta, con su extensa planta, sus bien construidas murallas de piedra, sus terrazas, sus puertas, sus torres en los flancos, sus tesoros y tumbas, con grandes ornamentos de oro e importaciones de Oriente. Sobre sus muros quedan las huellas del incendio. Su caída ocurre al final de la época egea.
¿Unidad o desintegración?
La Ilíada se forma como unidad, pero no permanece intacta: al poema primitivo se agregaron constantemente porciones nuevas; el proceso ni siquiera se suspende después de la oficialización de los poemas. Problema para tentar a los investigadores, pero en realidad insoluble, el de decidir cuáles serían en la Ilíada las porciones primitivas. Mencionaré una de las hipótesis mejor fundadas, la de Miss Stawell (1910)en Homer and de Iliad.:son los más antiguos el canto I, el comienzo del II, el III, el IV, el V, el VI, el XI y el XII, una mitad del XV, muchas partes de los siguientes y el XXIV. En cambio para otros son dudosos los cantos VI y XXIV. Maurice Croiset, cree posible que el núcleo inicial esté en los cantos I, IX, XI, XVI y XXII, pero no intenta ninguna afirmación rotunda.
En la antigüedad el texto padeció muchas fluctuaciones. Los papiros, difieren siempre de nuestra vulgata helenística: así, es fácil que de cien versos haya veinticinco que no formen parte del texto actual: “los papiros aberrantes” (wild papyri los llamanan en inglés) contienen en desorden trozos y versos sueltos de procedencia muy varia. El caso se repite en la Edad Media, cuando las condiciones de la vida social reproducen las de Grecia antes de su gran civilización estable: los poemas épicos de Francia y Alemania, las sagas escandinavas, los poemas y las crónicas de España, hasta los breves romances que se presentan siempre en elaboración y reelaboración. Los aedos de Grecia, y hasta los rapsodas, como los juglares de Francia y España, rehacen constantemente la obra tradicional: no existían autores, como en las culturas cuyo centro son las ciudades, no existían textos cuya integridad debiera respetarse.
Hasta nuestros días, aún no hay acuerdo sobre la época en que pudo aparecer la unidad fundamental: las fechas fluctúan entre el siglo X, VIII, y VII.
(Bibliografía: Luis Gil. Introducción a Homero. Guadarrama. Madrid. 1963)

Los dioses homéricos.
Todo el poema está plagado de la presencia y obrar de los dioses. Las escenas divinas son, una veces, justificación del curso de la acción, las menos de las veces es pura descripción ambiental y escenografía o casi nunca, ejemplo más alto de moral para los humanos.
Las limitaciones varias de la existencia del hombre, exigen la concepción de un término polarmente contrapuesto: “no es semejante la raza de los dioses inmortales y la de los hombres que caminan en la tierra” (Ilíada, V) . A los hombres que comen del fruto de la tierra (I. VI) y están sometidos a la muerte(Il.XIII), se oponen los dioses, que tienen su morada en el Olimpo y comen “inmortalidad o ambrosía”
Los dioses homéricos tienen formas, sentimientos y pasiones humanas, pero son inmortales y poseen un poder sobrehumano que les hace superiores al hombre en fuerza belleza e inteligencia.

PRESUPUESTOS HISTÓRICOS. RELIGIÓN HOMÉRICA.
Por José Lasso de la Vega.
El luminoso mundo de los dioses homéricos es el resultado de un lento proceso de reforma operada sobre la oscura maraña de dioses, ritos, y creencias característicos de un religión primitiva. Pese a todos sus fallos e imperfecciones, conocemos tan sólo el producto ya depurado y únicamente por medio de inferencias más o menos hipotéticas vislumbramos los materiales de doble origen (indogermánico y mediterráneo) que han servido para levantar el bello edificio. La lingüística, la arqueología y otras técnicas aprovechadas por la ciencia de las religiones reconstruyen las grandes líneas de aquella situación religiosa primitiva, y no sólo aplicadas sobre los materiales prehoméricos y homéricos, sino también cuando consideran determinados aspectos de la documentación posthomérica, más arcaica que el propio Homero.
Los poemas homéricos representan una tradición aquea, la de una raza indogermánica de organización patriarcal y aristocrática. Por otra parte, en las últimas etapas de su constitución son obra de los jonios, la estirpe griega pionera en todos los órdenes, también en el espiritual y religiosos. Abandonando sus antiguos hogares continentales, los jonios se trasladan a las costas del Asia Menor, y , al enfrentarse con influjos extraños se despierta en ellos por vez primera la conciencia de lo genuinamente helénico. La mente helénica pone orden en el caótico mundo de seres divinos que simbolizan el reiterado proceso de muerte y resurrección de los ciclos vegetativos, los sueños y oscuros deseos de un alma primitiva, los cultos orgiásticos de tumultuosa indecencia, sus bárbaros sacrificios y mágicos ritos. Es el triunfo , bien que relativo, de la razón , de la moral de los tiempos y de un orden social nuevo. Unas cuantas formas divinas de claros perfiles constituirán la gran familia divina. Su moral responde a las exigencias de la moral de los hombres de la época. Son dioses de reyes y caudillos , limpios y señoriales, aunque su fuerza religiosa es seguramente menor que la que irradian los dioses de los campesinos, la religión ctónica y su misticismo. Su organización social recuerda de cerca la que impera en la sociedad feudal de la época heroica. El papel de Zeus es semejante al de un padre de familias.
Las relaciones entre los miembros de la ciudad de los dioses o la de éstos con los hombres, se atienen a las normas usuales en la sociedad caballeresca. Viven en palacios sobre el Olimpo y poseen todos los espacios divididos entre los tres hermanos: Zeus, Posidón y Hades.
Hoy se da por seguro que la épica homérica es la culminación de una larga tradición épica que remonta a la edad micénica. Una poesía épica, semejante a la de otros pueblos del Mediterráneo oriental en el segundo milenio, debió de existir en los grandes centros de la cultura micénica. La pervivencia de la religión minoico-micénica en Grecia se refleja en múltiples aspectos: continuidad de los objetos de culto, y sobre todo de los lugares de culto (Santuario de Delfos y Eleusis están edificados sobre otros anteriores, de época micénica); sincretismo entre los dioses antiguos y los que traen consigo los invasores helenos (que es notorio en casos como el de Zeus, Artemis o las diosas tutelares palaciegas del tipo de Atenea); origen micénico de muchos mitos griegos, evidenciado por la exacta coincidencia entre la localización de los más importantes círculos de mitos y los centros de la cultura micénica puestos al descubierto por la arqueología.
Si en las armas y cultura material o en la organización social reflejada por los poemas homéricos o incluso en aspectos puramente formales de esa épica no encontramos con reminiscencias micénicas, nada más natural que algunos elementos de la religión homérica corresponden a la religión de la talasocracia de vikingos micénicos. Es la tesis brillante defendida por M.P. Nilsson, mucho antes del desciframiento de la tablillas micénicas, cuando nuestro conocimiento directo de la religión minoico micénica se reducía al libro de imágenes que la arqueología proporcionaba y que estaba sometido a interpretaciones harto subjetivas. El desciframiento de las tablillas micénicas, al proveer la base para estudios serios sobre la organización social y material de la época, ha venido a demostrar que si, en estos aspectos, algunos elementos presentes en la epopeya homérica son de origen micénico, la mayor parte de los mismos es de origen postmicénico, las reminiscencias son raras, aisladas, y sobre la capa micénica, se superponen otras postmicénicas y especialmente un estrato jónico. Según lo expuesto hasta aquí, las tablillas revelan que la religión de la época micénica, era harto diferente a la de la época homérica, nos hallamos frente a una religión ctónica, en la que prevalecen las divinidades femeninas, en la que Zeus parece ser un dios secundario y en la que hallamos a Dioniso, proscrito en cambio del Olimpo Homérico. Una religión de tipo más mediterráneo que la homérica.
De las tres notas que caracterizan a la reforma religiosa, cuyo resultado encontramos en los poemas (aquea, aristocrática y jónica), las dos primeras, aparecen diluidas y naturalmente la tercera falta por completo en la religión “micénica”. Ella, sin embargo, la influencia jónica, ha debido de ser decisiva en aspectos fundamentales de la religión homérica. El culto de los antepasados, por ejemplo, posee un carácter esencialmente local, debe ser tributado precisamente en el lugar donde aquellos están enterrados. Sobre el suelo micénico se han encontrado restos de grandes tumbas, espléndidamente decoradas y repletas de ofrendas a los muertos, que corresponden a la costumbre de la inhumación y a la creencia en la pervivencia de los muertos. La memoria de los grandes hombres podía mantenerse en el recuerdo de los jonios inmigrantes: no así su culto. La costumbre de cremación y la ausencia de un culto de los muertos caracterizan a los poemas homéricos, como otros muchos rasgos que s sobreponen a elementos más antiguos. Cuando alguno de éstos aparece, ocasionalmente, en los poemas ofrece la apariencia de un fósil extraño, cuyo sentido escapa al poeta: Tal el pasaje de los funerales de Patroclo (L. XXIII) que incluye el sacrificio de víctimas humanas, explicado por el poeta con razones nada convincentes.
(superposición de la religión)
En religión como en todos los demás aspectos del mundo homérico, se superponen diferentes planos: el recuerdo del pasado micénico y aqueo que proviene de la tradición épica y las impresiones personales del poeta, reflejo del mundo de los colonos jonios y eolios de las costas microasiáticas. Este segundo estrato es decisivo y nunca debe ser perdido de vista. Cierto, por ejemplo , que las condiciones políticas de los jonios del Asia Menor en el siglo VIII no permiten entender como un correlato de la organización social contemporánea, la estructura monárquica de la familia divina regida por Zeus. No por ello, se impone, como algo absolutamente necesario explicar dicha estructura, como lo ha hecho Nilsson, recurriendo directamente al lejano antecedente de la monarquía micénica. Aquiles es un tesalio y los poemas reflejan , en buena parte, los esfuerzos de los eolios para conquistar las costas del Asia Menor. Por esta razón O. Kern prefería recurrir al paralelo con la organización feudal contemporánea de los tesalios, para explicar las características de la organización social de la familia humana y divina en los poemas.
 Leer sobre la cosmovisión de aqueos, eolios, jonios y dorios en Kitto, H.D.F. Los griegos. Primeros capítulos.
 Ampliar esta lectura sobre religión a partir del texto La religión griega, Religión Primitiva: divinidades ctónicas y celestes.
LA ODISEA. HOMERO.
“Cuéntame , Musa, de ese hombre de múltiples medios que, después de saquear la sagrada ciudadela de Troya, fue impulsado a largos viajes. Muchos fueron aquellos cuyas ciudades vio y cuyas mentes conoció, muchas fueron las penas que en su espíritu sufrió navegando el ancho mar, luchando por su propia vida y el regreso de sus compañeros. Ni aun así pudo salvarlos, aunque mucho luchó por ellos; sus compañeros fueron devorados por su propia imprudencia, tontos que devoraron a los bueyes de Helios, el dios del Sol, quien no permitió que les llegara el día del regreso. De aquí en adelante, diosa, hija de Zeus, habla y comienza nuestro relato.”
Al igual que la Ilíada, la primera línea de la Odisea establece el tema: “Cuéntame Musa, de ese hombre de múltiples medios” es el adjetivo descriptivo politropo. Otras traducciones se refieren a un hombre de muchos ardides, muchas capacidades y hasta de muchas vueltas en su carácter, tantas como las de su viaje. Odiseo es realmente un hombre de muchos medios. Es modelo del ser multipotente, el hombre que ha visto todo, puede hacer todo y al menos con su intelecto , puede entender todo.
Su viaje posee diversos niveles de realidad.
Odiseo, en griego antiguo, significa conflicto.
En su periplo, Odiseo, encuentra un espectro completo de formas arquetípicas. Está el salvajismo opresivo y la visión de túnel de los cíclopes cavernícolas, y su opuesto en la compleja sensibilidad de los feacios. Encuentra anfitriones amables como Eolo, el dios de los vientos, que lo alimenta y ayuda, pero también encuentra a los despiadados gigantes lestrigones que quieren alimentarse de él y hacen todo lo posible para destruirlo. Los lotófagos lo tientan a llevar una vida de despreocupado éxtasis, y las sirenas son un señuelo para que se sumerja en el olvido. El y sus compañeros reciben consejo sagaz y providente de Hermes, el mensajero de los dioses, pero también reciben el terrible odio de Poseidón, el dios del mar. Odiseo encuentra en Circe, la ninfa que retrotrae la evolución transformando a los hombres en lobos y cerdos, la forma más peligrosa del erotismo. Pero también aparece la sutil delicadeza erótica de la joven Nausícaa, que rescata a Odiseo en la isla de los feacios. Y él logra comprender mejor el pasado gracias a su visita a los ancestros del Mundo Subterráneo, como así también conocer el futuro gracias al espectro de Tiresias, el profeta ciego.
La travesía de Odiseo , con todas sus emociones y peligros físicos, puede también percibirse como un viaje progresivo a la mucho más escalofriante cartografía del espacio interior.
En la Isla Calipso permanece durante siete años como el amado esposo de esta diosa menor, cuyo nombre tiene la misma raíz que la palabra eclipse. Allí crece su nostalgia por su hogar, y esto causa que los dioses reconsideren su destino y le permitan iniciar su mágico viaje de regreso. La apertura de este vientre del océano, “donde reside el ombligo del mar” comienza con una violenta confrontación con el mar, enloquecido por Poseidón. Esto a su vez, lleva a Odiseo desde el mundo de los arquetipos hasta el mundo de los feacios, un pueblo, que según Homero, mora entre la humanidad y los dioses. Y son sólo estos seres, pertenecientes a una sociedad ideal y balanceada, que encarna la sagrada conjunción de lo divino y lo humano, quienes tienen el poder de llevar a Odiseo a su hogar Itaca-
¿cuántos años dura la odisea de Odiseo?
(10 años)
Una de las dificultades más persistentes de este héroe consiste en no ver las consecuencias de sus decisiones. Sus acciones están marcadas por la extravagancia y la casi total falta de previsión. Consideremos que esta odisea de diez años comienza con la imprudente decisión de atacar a los inocentes ciconios, en vez de partir inmediatamente hacia el hogar después de haber triunfado en Troya. Este episodio de piratería, (aunque en la edad heroica la piratería estaba aprobada) tenía un dejo de Hubris, de orgullo que desafiaba a los dioses, e invitaba por lo tanto a la inevitable retribución.
¿qué es lo que lleva a Odiseo a visitar el país de los lotófagos, lestrigones y cíclopes?
Según Cedric Whitman, En os reinos de los lotófagos, de los cíclopes y los lestrigones, es la crónica curiosidad de Odiseo y no la necesidad la causante de la exploración de estas tierras, pues ni Odiseo ni su tripulación están en un emergencia.
Lo mismo vale para el caso de Circe, tal como sus angustiados compañeros le recriminan. Pero la prudencia de ellos nunca prevalece. Si algún riesgo o aventura se divisa en el horizonte, Odiseo se sumerge en él, arrastrando a sus temerosos compañeros al desastre.
Se puede percibir un contraste en la psicología de Odiseo, arrogante y engañoso mientras se encuentra a la par de Circe y cuando arriba al país de los feacios, se presenta cambiado, casi muerto, con incrustaciones de sal, (allí es rescatado por Nausícaa, hija del rey de los feacios)

Atenea es su diosa protectora, lo defiende ante Zeus. Para los griegos, los dioses eran más que cualidades deificadas del amor, el odio, la guerra, la fertilidad, y la muerte. Aquí se puede percibir en Atenea una evolución desde la arcaica y militante diosa micena de las ciudadelas, reflejada en la Ilíada, hacia la diosa de la sabiduría, la cultura y de la civilización. (como la mayoría de los dioses griegos, nunca son estáticos e involucran en el crecimiento y el aprendizaje)
Hacia un posible interpretación desde el mito: HISTORIA DE LA ODISEA
Probablemente la Odisea, fue compilada en su forma actual, en el siglo VIII a.C. por Homero, a partir de muchas tradiciones orales y baladas bárdicas, con sus convenciones de epítetos y fórmulas repetidas como “la aurora de rosáceso dedos”, “vinoso ponto”, “ingenioso odiseo”. Durante siglos, los estudiosos han discutido quién fue realmente Homero. Si fue una o varias personas, si fue el autor de ambas obras, La Ilíada y La Odisea, o si Homero fue el nombre colectivo dado aun conjunto de poetas y bardos que trabajaron a través de siglos, es todavía una cuestión abierta.
Robert Graves y Samuel Butler, creen que el autor, en realidad fue una autora, una sacerdotisa siciliana de Atenea, que reunió el material oral y lo reformuló en su propia obra maestra épica. Existe también la muy conocida tradición de que Homero era ciego, y uno puede preguntarse si esta supuesta ceguera no estará reflejando el hecho de que nadie puede ver la verdadera cara e identidad de Homero.
Pero lo más probable, de acuerdo a todo lo leído, es que Homero haya sido un poeta del siglo VIII, de enorme oficio y genio. La cuestión de sí el mismo sabía escribir o dictó partes de su épica a un escriba, también es un asunto que ocupa a los estudiosos, pues en esa época el alfabeto escrito no era aúin ampliamente utilizado. Quizá el enfoque más balanceado, sea el del clasicista Eric Havelock, quien sugiere que la versión de Homero, del siglo VIII a,.C. fue una combinación de recitado oral y transcripción alfabética parcial Existe la creencia generalizada de que en el siglo VI a.c. existía una forma escrita definitiva de los poemas homéricos.

Acerca de Atenea.
Como muestra un notable aunque muy controvertido trabajo de Marija Gimbutas y otros, la cultura dela vieja Europa entre los años 7000 y 3500 a. C. Fue esencialmente una economía agraria neolítica centrada en los ritos y la adoración de la Gran Diosa. Los hallazgos de los arqueólogos James Mellhart en Catal Huyuck, Turquía, y de Gimbutas en Europa sudoriental, revelan civilizaciones de artes, artesanías, tecnología y organización social extremadamente complejas y sofisticadas. Más aún, como sugieren Riane Eisler y otros entusiastas de estos hallazgos, la evidencia parece indicar que éstas eran sociedades participativas básicamente no patriarcales, en las que la filiación y la herencia se transmitían a través de la madre, y las mujeres jugaban un rol principal en todos los aspectos de la vida y el trabajo.
¿cómo era la vida en estas culturas dominadas por el arquetipo de la Diosa? Probablemente el énfasis residía en ser más que en hacer, en profundizar , más que en producir y conseguir. El proceso era más importante que el producto, pues la Gran Diosa, era preeminentemente una deidad de proceso, de los ritmos naturales de la vida y su desarrollo en los ciclos que gobiernan la naturaleza. Así era adorada en sus múltiples aspectos: como madre tierra, garantía de fertilidad, guardiana de los nacimientos, protectora y proveedora del crecimiento de los niños, de los sembrados y animales, como fuente de salud, auxilio, inspiración, y como señora de las bestias, protectora de las artes y la poesía, soberana de la Muerte.
Por sobre todas las cosas , sus medios eran de paz. Por tanto este período no es heroico, no hay representación de héroes, conquistas o cautivos –eso llegará más tarde- En cambio el arte abunda, en escenas y símbolos de la naturaleza, con sol y agua, serpientes , pájaros y mariposas y por todas partes urnas, ofrendas votivas, imágenes y figuras de la diosa. El énfasis artístico no está puesto en la línea recta, sino en los meandros y en la espiral, simbolizando así los diversos giros de la danza de la vida. Esta cultura se presenta elevada, nutriente, lúdica y pacífica.
Esta cultura fue exportada a Creta , donde floreció en ciudades populosas y bien organizadas, palacios de varios pisos, redes de buenas carreteras, granjas productivos, obras de irrigación y un sistema de cloacas casi moderno, una economía rica con alto nivel de vida y el estilo artístico alegre y vivaz tan característico de la vida y sensibilidad cretenses. Esta diosa primitiva del mediterráneo, tenía tres formas de manifestarse: ligando sus cambios de forma con las manifestaciones de las estaciones y las fases de la luna. Así ella se aparece como una doncella en primavera y luna nueva, como madre fértil en verano y en otoño (cuarto creciente y luna llena) y vieja maga (invierno y cuarto menguante)
Encontramos las tres formas de la diosa en los mitos, teología, leyendas y literatura de todo el mundo. En la Grecia antigua la vemos en varias tríadas de diosas, sin que quizá la que aparece en los Misterios Eléusicos la más conocida, en la forma de madre _(Deméter), hija (Perséfone) , y la vieja maga Hécate. En la leyenda del Rey Arturo aparece como la virginal dama del lago que da a Arturo su espada, como su esposa ginebra, y como la medio hermana de Arturo: la maga Morgana le Fay.
Tanto en los primeros períodos de la civilización griega, como en los posteriores, Atenea personificó un aspecto de la Triple Diosa en su rol de patrona de las artes, los oficios y ciencias.
En un estudio de las diosas prehelénicas, Charlene Spretnak, ofrece una hermosa meditación sobre el mito de Atenea, que describe perfectametne este antiguo rol de la Diosa:
“En los días de la Creta Minoica, un florecimiento sin precedentes de la cultura y las artes fue cultivado por Atenea. La arquitectura dinámica trepó a cuatro pisos, con pilares y adornados con finos detalles pero siempre imbuida de la serenidad de la Diosa. Pacientemente los mortales trazaban mapas de los cielos, establecían un calendario, mantenían archivos escritos. En los palacios pintaban notables frescos de sus sacerdotisas y esculpían su lechuza y su serpiente siempre renovada en las salas votivas. Figuras de la diosa y sus rituales fueron diestramente grabadas en sellos y amuletos. Atenea nutrió todas las artes pero sus favoritas eran el tejido y la cerámica.
Mucho tiempo antes de que existieran los palacios, la Diosa había aparecido en el campo, ante un grupo de mujeres que recogían plantas. Abrió los tallos del lino de flores azules y les mostró cómo podían hilarse y luego tejerse las fibras. La trama y la urdimbre danzaron entre sus dedos hasta tomar la forma de un lienzo. Les dijo con cuáles plantas y raíces colorear el lienzo, y luego guió a las mortales hasta un pozo de tierra arcillosa. Ahí , observaron cómo Atenea formaba y enroscaba una larga serpiente del mismo modo en que las serpientes se enroscaban alrededor de sus brazos.. Formó un cántaro y lo alisó, luego, le aplicó una pasta preparada con arcilla y agua. Al ser cocinada en un pozo, un diseño espiralado surgió claramente . la imagen de los círculos que se repiten una y otra vez sin dejar de avanzar ha sido durante siglos atesorada por las mujeres. Mientras los mortales avanzaban, Atenea, guió el impuso de las artes. Sabía que las artes no podían florecer en un ambiente de confrontación, por eso, protegió de las fuerzas divisivas a los hogares y resguardó las ciudades contra la agresión. Tan invencible era el aura de su protección, que los minoicos vivían en ciudades costeras no fortificadas. Su comercio marítimo prosperó y disfrutaron de una paz que duró mil años. Cada familia consagraba a Atenea una rama de olivo y la adoraba en su hogar. Luego de repente, el florecimiento de los minoicos fue aplastado. Los bárbaros del norte(aqueos-eolios-jonios) de una ferocidad que la diosa egea nunca había conocido, invadieron la isla y se llevaron a Atenea a Ática. Allí la convirtieron en soldado”
Estas nobles civilizaciones sucumbieron a manos de las hordas de invasores, que completaron la larga lista de guerreros nómades indoarios. Estos conquistadores no sólo impusieron sus propias reglas, sino que destrozaron las simbiosis entre humanos , naturaleza , y cultura y realidades espirituales.
La diosa y el héroe.
Siendo Atenea una fuerza espiritual demasiado poderosa como para poder ser eliminada, la patriarquía aquea la expropia para convertirla en la hija de Zeus, haciéndola nacer con un grito tan espantoso que asusta a los mismos dioses cuando emerge totalmente armada de la cabeza de Zeus.
En la Ilíada se muestra como una guerrera, pero su naturaleza allí están in potentia. En la Odisea se la puede encontrar en una transición. Todos sus cambios atestiguan este cambio, que explica todos sus disfraces y transformaciones. Su transición no sólo sirve para crecer más allá de la imagen heroica que la aprisiona y para recuperar alguna de las dimensiones más plenas que ella había tenido antes, sino para convertirse en algo más- una imagen que trasciende tanto su imagen minoica como micénica, una diosa de transformación que comparte el viaje evolucionario de los individuos y de la cultura- Para Atenea es como si las semillas de cultura minoica brotaran después de muchos siglos de haber sido mantenidas en la ocurrida del cerebro heroico.
Odiseo, guiado por la diosa, se someterá a experiencias e iniciaciones que le sirven para reeducar su mente y su alma. El posee un macromundo compuesto por las aventuras heroicas, pero añora el micromundo, representado por el hogar, que no solamente donde está el corazón, sino que el hogar es tomado como un lugar que debe ser reconquistado. La tarea más grande de Odiseo es poner su casa, su cultura y civilización locales en orden. Pero antes de que pueda hacer eso debe despojarse de sus actitudes bélicas, y de su represión de lo femenino (la sensibilidad).
I .En los poemas homéricos, más allá de los aspectos técnico-estilísticos tales como la métrica y las figuras del pensamiento, del uso del lenguaje culto –muy diferente a los vulgares utilizados por aquellos días; del planteamiento de si son o no una narración de hechos que sucedieron en una realidad histórica; de la problemática que suscita la (de)formación a que fueron sometidos los textos de La Ilíada y La Odisea (debido al paso de los siglos y de la mano humana por sobre ellos), un aspecto que emerge en toda situación que representan dichos textos, en cuanto a la interacción entre personajes del tipo humano-mortal y los de la divinidad-inmortal. Nos referimos a un vínculo entre lo divino y lo humano, que se presenta como la constante filosófica que se refiere al cuestionamiento introspectivo del quién soy, y que en aquellos tiempos homéricos parece encuadrar perfectamente: si al preguntarme quién soy llegara a una respuesta absoluta (tal y como los griegos clásicos pretendían), es decir, sólo me dedicara a ser, entonces no habría necesidad de posteriores cuestionamientos; razón por la cual se me plantearía un única dicotomía, la de convertirme en un animal o en un dios. Ante tal situación, resulta evidente que un griego optaría, no por degradarse a una especie inferior-irracional como eran considerados los animales; sino que pretendería ascender a la escala superior de los habitantes del Olimpo: aspiraría a convertirse en un dios.

Es de esta creencia histórica que surge la heroicidad como puente entre un mortal-finito y una divinidad-eterna –valga el epíteto y se omita la redundancia. Estamos ante una heroicidad que parece atravesar constantemente el eje del simple relato literario, para lograr establecerse como la gran metáfora y el hilo conductor de toda acción delimitada por la funcionalidad de los elementos que le conforman (La Ilíada y La Odisea).
Se ha planteado la cuestión de la heroicidad como la conexión entre lo divino y lo mortal. Pero resulta una simple definición, un planteamiento raso que impone la problemática principal de reconocer a un héroe; de esclarecer cómo se presenta a nuestros ojos como vínculo entre el hombre y el dios en tiempos de la Grecia de Homero.
II.Definiendo al héroe de los griegos, aquél era considerado el antepasado de éstos, su conexión más cercana a las divinidades. Estos antepasados eran portadores de un físico y una energía sobre-humanas, razón por la cual eran capaces de recorrer el mundo navegando en busca de una piel de cerdo dorada; o podían luchar por espacio de diez años contra unos troyanos sólo por restaurar su honor; o bien, se hacían acreedores a castigos o bienaventuranzas de los mismísimos dioses y hasta se atrevían a transgredir los territorios del Olimpo con tal de imponer una causa humana.
Según Hesíodo en Los trabajos y los días, Zeus, hijo de Cronos (el Tiempo, el que siempre a estado y estará, amén) creó la edad de los semidioses al terminar la de bronce. Dichos semidioses sostuvieron cruentas guerras y llevaron a cabo matanzas horripilantes; posteriormente, estos semidioses fueron confinados a zonas alejadas de la tierra, lugares donde estuvieran libres de todo contacto con los humanos y sus inquietudes.
Dado lo anterior, los semidioses o héroes griegos eran aquellos que sobresalían por su valentía; aquellos jefes que a diferencia de los guerreros comunes mantenían el equilibrio entre la prudencia y el enojo.
Pero no todo mortal podía aspirar a convertirse en héroe, en un semidios. Antes, le era necesario, a aquel simple terreno que vivía bajo el destino que los dioses le preparaban, traspasar la línea que enmarca a los hombres ordinarios y ponerse en contacto con las deidades. Ya no a la manera tradicional –himnos, oraciones, sacrificios, construcción de alteres, etcétera–, sino que debían romper con la idea de que aquéllos eran mucho más bellos (entendida la belleza como un carácter de Sabiduría) que los entes mortales y someterlos a las normas y juicios de éstos.
Si los Olímpicos eran inmortales, entonces la tarea de los héroes consistía –como alguna mencionara Aristóteles– en ser inmortales en la medida en que les fuera posible.
III.Dejando de lado la cuestión mítica de la heroicidad y las divinidades griegas, el héroe se nos presenta como un hombre-mortal que, a base de ciertos criterios fundamentados en la concepción griega-clásica del Hombre (así, con mayúsculas), se convierte en un puente directo para la humanización de los dioses (lo ideal y lo desconocido) y la posterior deificación (idealización y conocimiento) de los mortales. En otras palabras y contextualizando a nuestro tiempo (sic), el héroe o semidios se nos aparecería como una función incumplida en la realidad de aquello que, paradójicamente, hemos virtualizado como el ser universal, como el hombre en su pleno significado, en su sentido último.
IV.Refugio de símbolos y sublimaciones, un subconsciente de los pueblos, deseos truncados o aspiraciones hegemónicas de la moral: eso es un mito, eso es un héroe.
 Guías autónomas de lectura y análisis de la Ilíada y la Odisea.
La Ilíada
1.Elaborar un argumento analítico de la obra. (de cada libro que la compone)
2.Determinar la estructura externa de la obra.
3 .Mencionar el tema de la obra y explicarlo..
4.¿Es un relato histórico o ficción narrativa? Fundamentar esta respuesta.
5.Marcar en la obra minuciosidad, rapidez de acción en el relato.
6.Identificar y ejemplificar procedimientos narrativos empleados por Homero: descripción , narración, discurso,. Escenas cómicas y dramáticas.
7. Registrar el comportamiento de los dioses y de los hombres.
8. Describir a los héroes antagónicos y elaborar su periplo. (Aquiles-Héctor)
9. Registrar la mayor cantidad de epítetos y explica que función tienen en la obra.
10. ¿Qué clases sociales aparecen reflejadas en la Ilíada?
11.¿Qué forma de gobierno prevalece?
12. Elabora el periplo o programa narrativo que sigue el héroe griego que luego protagonizará la ora épica de Virgilio.
13. Fundamentar si la obra refleja la historia o el mito. ¿qué prevalece?
14. Describir actuaciones de las mujeres, presentes en la obra. Características . Ampliar con información sobre su lugar en aquella época.
15. Marcar en la obra, ejemplos de heroicidad, fidelidad, religiosidad, fondo histórico, valentía, fortaleza, patriotismo, etc.
16. Explicar qué personaje de la Ilíada vislumbra un héroe con nuevos valores socio-políticos. ¿por qué?
17. ¿Por qué la Ilíada es una obra clásica, modelo por excelencia de todas las obras épicas dela literatura universal?
La Odisea
Para investigar.
1. ¿cuál es el contexto socio-político e histórico en el que se produce la obra?(siglos VIII-VII a. De C.)
2. Describir la estructura externa de la obra.
3. ¿En qué consiste la telemaquia? ¿cuál es el tema de la telemaquia? Explicar.
4. Explicar y desarrollar el tema de la obra.
5. ¿cómo es la relación entre hombres y dioses? Hay diferencias en estas relaciones, con la Ilíada?
6. Describir a los personajes principales.
7. ¿Qué papel juega la agricultura ¿ Ejemplifica con escenas de la obra, la vida económica.
8. ¿qué oficios especializados se conocen? ¿qué personajes los ejercen?
9. ¿qué personajes de la obra se identifican con el nuevo hombre griego?
10. Realiza un paralelo explicativo entre los hombres de la Ilíada y la Odisea.
11. Extraer prototipos de mujer.
12. Explicar el nombre de la obra: La Odisea.
13. Extraer fórmulas poéticas.
14. El autor se vale de varias fuentes para la construcción de su obra. Explicar cuáles son.
15. construir el periplo de Odiseo.
16. Existen en la obra dos niveles míticos, marcador por una persona gramatical en el relato. ¿qué tipo de narrador y quien es el narrador en cada nivel mítico?
17. ¿qué simboliza desde el contexto histórico , el periplo de Ulises, para todo el pueblo griego?
(Ampliar las lecturas con Finley, El mundo de Odiseo. Cap. I,II, III, y ss.)

ADRÉ BONNARD. CIVILIZACIÓN GRIEGA. DE LA ILÍADA AL PARTENON . SUDAMERICANA. BS. AS.1970.

CAPÍTULO 7: LA ESCLAVITUD Y LA CONDICIÓN DE LA MUJER.
Los griegos inventaron la democracia . Esto puede admitirse dentro de ciertos límites que conviene ahora precisar.
Tales limitaciones alteraron gravemente, desde su origen , el valor y la eficacia de la “soberanía popular” por la cual los pueblos habían luchado tanto y para colmo de males eran tan rígidas que en vez de permitir el progreso de la democracia, lo trabaron . Hasta podemos preguntarnos si no habrá que incluir entre ellas las causas esenciales del fracaso de la civilización antigua.
Pueden señalarse las principales: las esclavitud y la condición a que estaba reducida la mujer. (no faltarán otras casi igualmente graves)
La democracia- como se sabe- no consiste sólo en la igualdad de todos los “ciudadanos”. Esto es mucho, pero no basta. Por difíciles e inciertos que sean los cálculos de esta clase, se admite que en la Atenas del siglo V había aproximadamente 130.000 ciudadanos ( incluyendo a las mujeres y a los niños, con lo que se reduce enormemente la cifra de 130.000 electores), una población de 70.000 extranjeros , también griegos pero procedentes de otras ciudades, radicados permanentemente en Atenas y que no gozaban de derechos políticos; por último, 200.000 esclavos. Es decir que, sobre una población de 400.000 habitantes , la mitad estaba integrada por esclavos, y también que la democracia ateniense, muy igualitaria en lo relativo a los derechos políticos de los ciudadanos , vivía y se conservaba, en gran parte, gracias al trabajo de los esclavos. La esclavitud constituye, pues, una limitación muy definida de la democracia griega. Por otra parte, ninguna sociedad antigua pudo prescindir de ella: res la forma más primitiva y también la más dura, de lo que llamamos hoy la explotación del hombre por el hombre. En la sociedad medieval no existía ya la esclavitud, aunque sí la servidumbre. En cuanto a la sociedad moderna, incluye en su estructura el salariado, sin olvidar la explotación colonial. La humanidad tarda mucho en liberarse de la opresión que ejercen los fuertes sobre los débiles, pero esa liberación está en marcha desde que existe sociedades humanas.
¿cuál es el motivo de la esclavitud? La esclavitud aparece al principio- aunque resulte una paradoja- como un progreso. En las tribus griegas primitivas no había esclavos; en guerra, daban muerte a los prisioneros. En tiempo muy remotos (quedan vestigios en la Ilíada) se los comía crudos o asados. La esclavitud nace cuando se prefiere conservar la vida del prisionero, no por humanidad sino para aprovechar de su trabajo, o bien, ya iniciado el comercio, se los podía vender por dinero o por otros bienes. Es probable que cuando los hombres empezaron a practicar el comercio, los hombres fueron , los hombres fueron una de las primeras mercaderías traficadas. Pero , de todos modos, era una especie de atenuación- por interés- de la brutalidad primitiva de las costumbres guerreras.
La esclavitud nace, en efecto, de la guerra, y en la sociedad griega, la mayoría de los esclavos habían sido antes prisioneros.. Después de una batalla, se vendían a los que no estaban en condiciones de pagar su propio rescate. Conquistada una ciudad, los hombres de la población eran generalmente pasados a cuchillo , pero los vencedores se sorteaban las mujeres y los niños, y los conservaban o los vendían como esclavos. Estas prácticas no se aplicaban rigurosamente entre las ciudades griegas, ya que provocaba reparos vender a un griego como esclavo, tanto más por cuando no dejaba mucha ganancia, según se decía. Pero en una guerra contra los persas...
(págs. 134-135)
Un bello engaño: Pandora y el inicio de la misoginia griega

El caso es que antes vivían sobre la tierra las tribus de los hombres lejos de los males, tanto del duro trabajo como de las angustiosas enfermedades, que traen a los hombres la muerte. Pero la Mujer, al levantar con sus manos la gran tapa de la tinaja, los esparció y trajo a los hombres calamidades terribles.

Hesíodo,Los Trabajos y los Días
Misoginia

El tema de la misoginia, el odio a las mujeres, apareció por primera vez en la literatura europea en la poesía griega arcaica. En sus dos poemas, los Trabajos y los Días y la Teogonía, el poeta Hesíodo, que vivió en el siglo VII a.C., describió la creación de Pandora, la primera mujer. Los hombres vivían felices hasta que el dios Zeus, padre de los dioses y de los hombres, furioso porque habían recibido el fuego robado por el titán Prometeo, ordenó a Hefesto, el dios artesano, moldear de arcilla una figura femenina a la que la diosa Atenea, ayudada por las Gracias y las Horas, adornó con una vestidura de plata, un velo bordado, guirnaldas de flores y una diadema de oro. Después, la diosa Afrodita la dotó del encanto que enciende el deseo y de las artimañas que agobian a los hombres. Esa hermosa y artificial criatura recibió además los dones de Hermes, ante todo, la capacidad de mentir y la de utilizar un lenguaje seductor con espíritu artificioso. Esa voz la transforma en mujer que recibe el nombre de Pandora y se convierte en una “trampa inevitable, mortal para los hombres” ya que de ella procederá "la raza maldita de las mujeres".

En el relato de la creación de Pandora destaca la importancia de la escena en que las divinidades la visten y adornan, como si la primera mujer estuviese constituida esencialmente por esos accesorios artificiales que la hacen irresistible para los hombres y que son el primer instrumento de su seducción engañosa. El cuerpo de Pandora procede de la arcilla como un objeto de cerámica hermoso pero vacío y los demás dones divinos se dirigen a convertir a ese atractivo maniquí en portador de todos los males que afligen a la condición humana. Luego Pandora es enviada a los hombres llevando una caja bien cerrada que no ha de abrirse. Pero ella, al igual que la Eva bíblica, desobedece el mandato divino, abre la tapa y todos los “dolores y males”, se extienden entre los hombres. Tan solo la esperanza, pequeña válvula de escape a la vida de esfuerzos y pesares de la humanidad, se queda en la caja. Para Hesíodo, las hijas de Pandora, todas las mujeres, siguen siendo una preocupación y un peligro para los hombres puesto que han heredado la tendencia a adornar su cuerpo con atavíos engañosos y, al mismo tiempo, su consecuencia, un carácter perverso. Con esas armas, las mujeres pueden intentar controlar su principal función social desde la perspectiva griega, es decir, la reproducción. La sospecha de la ilegitimidad de los hijos es la pesadilla de los griegos y la principal justificación de las diversas formas de control de la sexualidad femenina que se dieron en las ciudades griegas.

El mito de Pandora trata de explicar el origen y las formas de la diferencia sexual. Representa en la cosmología griega una historia conocida en otras tradiciones míticas: la mujer fue creada por la divinidad como un ser humano de segunda clase y en un momento posterior a la emergencia del hombre. En ese sentido, presenta similitudes con la historia de la creación de la primera mujer en el libro del Génesis. En ambos casos, la condición inferior de las mujeres actúa como explicación de la diferencia entre los sexos, justificada además por el caos (Pandora y la caja, Eva y la tentación de la serpiente) que su presencia aporta a la historia de la humanidad. A causa del pecado de Eva, Adán pierde su condición privilegiada en el Paraíso Terrenal y desde entonces, los seres humanos se verán afligidos por la enfermedad, el trabajo y la muerte. De igual manera, Pandora introduce todos los males que asolan la tierra. Además, en el mito de Pandora, la ’raza de las mujeres’ se convierte en una especie de cuerpo social extraño, cuya presencia en la vida de los hombres, aunque necesaria, casi siempre aporta más males que bienes y se convierte en una carga para el marido, incluso cuando éste ha tenido de hallar una buena esposa. Desde Hesíodo en adelante, es frecuente la aparición en la literatura griega de la idea de que la mujer es la antítesis, negativa, del hombre desde todos los puntos de vista.

La creación de Pandora forma parte del argumento central de la Teogonía de Hesíodo donde se explica la ascensión de Zeus al poder supremo del universo, ganando la hegemonía sobre los demás dioses (en primer lugar sobre su propio padre, Cronos). Esa ascensión coincide con la progresiva eliminación del principio femenino en la cosmología y el triunfo del principio masculino, incluso en lo que se refiere a la reproducción. Este último proceso se había iniciado con la imitación que Cronos hace del embarazo, al comerse a sus propios hijos, al igual que hará posteriormente Zeus quien devoró a su esposa Metis que estaba embarazada y dio a luz a la diosa Atenea que surgió armada de su cabeza. A partir de ese momento el Olimpo divino fue plenamente patriarcal como, de hecho, gran parte de la mitología griega. En las leyendas heroicas abundan los monstruos femeninos, desde la hechicera Circe que convertía a los hombres en cerdos y trató de retener a su lado al héroe Odiseo, a las sirenas que atraían a la muerte a los marineros con sus hermosos cantos. En cierta medida, todos los héroes de las leyendas griegas recorren espacios llenos de seres monstruosos que son femeninos, a quienes tienen que derrotar para sobrevivir y alcanzar su propio carácter heroico.

La idea de las mujeres como un "mal hermoso" condicionó la percepción de lo femenino en muchas otras obras de la literatura griega. En el siglo VI a.C. Semónides de Amorgos escribió una famosa sátira clasificando a las mujeres en diez tipos. Solo una, la abeja, es buena para el hombre aunque para el poeta incluso la buena esposa es un tormento para el marido. De hecho, Semónides inició una tendencia que iba ser central en el pensamiento europeo durante siglos: convertir la misoginia en burla humorística, donde domina la figura de la esposa gruñona, inútil y malvada, que siempre está hablando y amarga la vida del esposo. “Me gustaría que el segundo hombre que tomó una esposa hubiera muerto de una muerte horrible”, dice un fragmento escrito en Atenas en el siglo IV a.C.. “No culpo al primer hombre, no tenía experiencia de ese mal”.

Los estereotipos misóginos se transmitieron durante siglos y su propia reiteración pareció convertirlos en verdaderos. Generalmente se asume que la misoginia no tiene contrapartida femenina en la cultura europea. Pero lo cierto es que, incluso en la tradición griega antigua, tenemos noticias de que las mujeres en los rituales religiosos exclusivamente femeninos utilizaban un lenguaje obsceno satírico en el que se burlaban de los hombres. Sin duda, en el mundo griego como en otras muchas sociedades posteriores, las mujeres hacían chistes sobre los hombres, pero no fueron escritos y por eso no se convirtieron en una tradición heredada por las generaciones posteriores.

Propuestas de trabajo:

A partir de la bibliografía leída hasta aquí:
1. ¿qué lugar ocupa la mujer en la obra?
2. ¿Bajo qué formas se aparece Atenea? ¿Qué mujeres no humanas pueden ser manifestaciones de Atenea en la obra?
3. ¿por qué? (Recordar las distintas formas que adoptaba la Gran diosa antes de ser incorporada por los griegos)
4. ¿podríamos decir que el viaje de Odiseo es un viaje iniciático?
5. ¿cuándo el parte de Troya cuándo vuelve a encontrarse con otros seres humanos?
6. ¿cómo encuentra su hogar cuando arriba a Itaca? ¿se podría calificar como caos?
7. ¿ante esa situación , según Mircea Elíade que le queda por hacer al héroe, al hombre religioso?
8. Odiseo comienza el viaje, hacia el norte, hacia Ismaro, para saquear la ciudad y poseer a sus mujeres, cómo concluye esta primera incursión?

 Los filólogos afirman que entre la Ilíada (s. –VIII) median tres generaciones de diferencia con la Odisea.
¿Existió el mundo que se relata en la Odisea?
¿De dónde toma el poeta las ideas acerca de ese mundo?
El lenguaje y estilo de los poemas son indiferenciables a simple vista.
Comparemos algunos aspectos de las obras(ambas versan sobre luchas entre dioses y héroes)
LA ILÍADA LA ODISEA
• Plinio (romano) observa que en La Ilíada las intervenciones de los dioses tienen características de milagros menores. Ni Aquiles posee poderes mágicos aunque Tetis vela por él.
• Las decisiones básicas se toman en el Olimpo
• Motivación de los dioses:
Es más personal, la expresión de agrado y desagrado de las divinidades hacia cada uno de los héroes.
• está repleta de acciones heroicas.
• La atención está puesta en los temas e intereses heroicos, aunque se aparte del tema de la cólera de Aquiles.
• No aparece la figura del villano.
• Geográficamente la Ilíada se orienta hacia el este.
• Tiene también intervenciones menores de los dioses, pero contiene el episodio de Circe, que se apoya en una serie de fórmulas mágicas.
• Las decisiones básicas también se toman en el Olimpo.

• Atenea dirige a Telémaco y a Odiseo, paso a paso.

• La obra comienza en los cielos con la invocación a Zeus para que de fin a las pruebas del héroe y termina cuando la diosa hace cesar la sangrienta contienda entre el héroe y los parientes de los pretendientes a quienes da muerte.

• La intervención personal y encono de los dioses hacia los hombres, se sustituye por los requerimientos de la justicia.

• La Odisea sólo tiene un héroe: Odiseo.

Los que lo secundan son personajes sin carácter.
Telémaco:dulce-obediente.
Villanos: no se constituyen en seres antagónicos para el héroe.
Penélope: heroína moral para las próximas generaciones. Encarna la bondad y la castidad.
Es la antagonista (lo opuesto) a Clitemnestra (esposa de Agamenón, infiel y asesina)
• La Odisea Geográficamente se orienta hacia el oeste.
• Refleja la época en que Grecia se relaciona con occidente (siglo VIII) son las épocas donde intenta extenderse en el siglo VII hacia Sicilia y más lejos aún.

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13 comentarios

mimosa de javier -

esto no me sirve para historia demen algo util son unos hdmp

Cristian IV -

Algien save las caracteristicas del lugar donde ocurre la obra?Porque no entiendo una mier...esto es mas dificil que la mier...digo yo a quien se le ocurrio esto,la proxima que sea algo mas cortito.:P

CristianIV -

Bueeeeee!!.Jaja me parese que es cortito.Ni que estuviera loko pa leer todo eso.Primero me suizido.Ja

lythissospile -

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GaBY -

Aa Y SoY EsTuDiAnTe y oVio k mE inTEReSa tOdO STo Me mEteRe Al lInK!!!

GaBY -

emmM... zOrRi nO kErIa pELIaR pRo KieN ME PuEde deCiR en qUe cNsIsTE lA ILIADA o LA ODISEA.....

circes -

tu opinión u aporte me resultaría de interés. Sos estudiante o profesora?

circes -

EStimada Gaby, cuánto me alegro que hayas leído todo y que no seas "nueva" en el tema. Tus aportes son bienvenidos!!
Si te interesa la literatura griega, hay un lugar donde he recogido artículos por tema, te paso el link www.conojosdehekate.blogspot.com
Go on!!!

GaBY -

eMmM... dE EcHo yA Lo lEi ToDO.... Y No,nO SoY "NuEbItA"

circes -

Sugiero Gaby, imprimir y leer por partes.!!!! Largo para quién'? Si sos nuevita en el tema quizá resulte extenso. Suerte!

GaBY -

uUfFFº
k LaRGo*
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